Higiene
Como en todos los anfibios, es un punto esencial. El agua debe ser reemplazada, al menos, una vez cada 5 día. Si se ensucia, hay que cambiarla antes. Además, debe ser tratada con “anticloro” de acuarismo. El sustrato debe ser reemplazado en su totalidad cada 15 días para evitar la formación de hongos y bacterias y el posible contagio de enfermedades.
Al lavar el terrario, se debe anjuagar bien de modo que no quede ningún resto de limpiador (detergente, lavandina, etc) que pueda intoxicar al animal.
Manejo
Una vez adquirida la rana, resista la tentación de manipularla. Provea calor, humedad y mantenga las luces apagadas los primeros días. Hay que dejar que el animal se habitúe antes de comenzar a relacionarse con él. Aunque son dóciles, conviene no abusar del manipuleo ya que genera genera un stress enorme que puede hacerlos decaer en salud.. Procure agarrar al animal sólo cuando sea necesario, es decir, lo menos posible.
Alimentación
Aunque las ranas tomate pueden sobrevivir sólo con grillos y zophobas, comen gusanos de seda, polillas, lombirces (purgadas), isocas, slatamontes y, cuando son adultos, lactantes de ratón. Recomendamos hacer la dieta lo más variada posible y que los insectos sean de criadero, libres de pesticidas y otros químicos que puedan intoxicar al animal.
Otros
La piel de los anfibios posee múltiples secreciones. Lávese las manos con jabón desinfectante ( Espadol , por ejemplo), luego de agarrar cualquier anfibio y jamás se toque los ojos durante el manipuleo. Estas secreciones pueden generar irritaciones de diverso grado y hasta fuertes conjuntivitis. Las ranas tomate suelen oscurecer su coloración cuando están disgustadas o estresadas.
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