Garantía diminuta de vida
Normas europeas, nacionales y autonómicas protegen a los insectos, la parte del reino animal más numerosa y diversa, además de pieza clave de la biodiversidad terrestre.
La vida no sería posible en nuestro planeta si desaparecieran los insectos. Pese a la asociación casi instintiva de estos animales a algo diminuto, irrelevante, molesto o incluso repulsivo, su presencia garantiza la continuidad de los procesos de generación de vida en nuestros ecosistemas. Por ello, y aunque pueda resultar sorprendente, los legisladores han elaborado una gran variedad de normas que los protegen de manera directa o indirecta. La vida no sería posible en nuestro planeta si desaparecieran los insectos
La principal directiva de la Unión Europea (UE) que vela por este grupo de animales es la denominada "Conservación de los hábitats naturales y de la Fauna y Flora silvestres (Directiva 92/43/CEE)", aunque, por ejemplo, sólo incluye a 21 insectos de las cerca de 50.000 especies que se encuentran en España. El Ministerio de Medio Ambiente, de acuerdo con la Ley 4/89 de Protección de la Naturaleza, ha redactado un catálogo de especies protegidas en el que incluye a 28 tipos de insectos repartidos entre cuatro categorías de amenaza. Por su parte, algunas comunidades autónomas han incluido o están en proceso de inclusión de algunas especies de insectos en sus respectivos catálogos de protección de fauna.
Legislación insuficiente
A pesar de la existencia de una legislación específica, la protección de los insectos y su consideración en las políticas ambientales están todavía muy lejos de poder ser calificada como satisfactoria, como indican desde la Asociación española de Entomología (AeE) y el Centro Iberoamericano de la Biodiversidad (CIBIO) de la Universidad de Alicante, que afirman que de nada sirve proteger una especie si se sigue contaminando o destruyendo el hábitat en el que vive.
Actividades como la transformación de los usos del suelo, la masiva utilización de pesticidas en la agricultura, la recolección de especies con finalidad lucrativa y sin criterio científico, el coleccionismo furtivo, los residuos sólidos arrojados al medio o la contaminación de las aguas tanto superficiales como subterráneas están causando un grave desequilibrio que lleva a la desaparición de algunas especies de invertebrados y la proliferación de otras.
La mencionada directiva europea no engloba en su nivel de protección ni un solo insecto polinizador, básicos en los procesos de expansión de flores y plantas, ni a los miles de insectos migratorios que se desplazan todos los años entre Europa y África, ni a ningún insecto característico de los ecosistemas mediterráneos. No obstante, algunos países europeos cuentan con listados de algunos grupos más vistosos, como mariposas o libélulas, en el que se incluye un alto porcentaje de especies a proteger.
27.000 especies extinguidas
Los científicos han identificado y clasificado algo más de un millón de especies, lo que supone cerca del 75% de todos los seres vivos conocidos. Sin embargo, la variedad real es mucho mayor. Las estimaciones de la comunidad científica oscilan entre los 10 y los 30 millones de especies de insectos aún sin catalogar, debido en gran medida al gran desconocimiento que reina acerca de la biodiversidad de muchas zonas tropicales. En la actualidad, el ritmo anual de descubrimiento de nuevas especies animales se sitúa en 15.000 especies, de las que el 62% son insectos y al menos una cuarta parte de ellas son coleópteros (escarabajos). En España, a priori un territorio analizado ya de forma detenida, los entomólogos descubren unas 20 especies anuales.
Los insectos son el 75% de todos los seres vivos conocidos