Seguidamente, se solicitó la colaboración del Servicio de Protección de la Naturaleza de Toledo, desarrollándose las investigaciones de forma conjunta. A lo largo de los meses que ha durado la investigación, los integrantes del Servicio de Protección de la Naturaleza, han recogido en distintos puntos de la orografía nacional, muestras de varios animales decapitados, presuntamente abatidos por los ahora detenidos, que tras obtener el trofeo, abandonaban las piezas de los cuerpos que no eran de su interés.
Además, los agentes encargados de la investigación, han podido comprobar como el grupo de “Toledo” tenía personas que se encargaban tanto de organizar las cacerías con los clientes interesados, como de la fabricación de silenciadores, que posteriormente eran vendidos a clientes de toda España, de forma que una de las personas ahora detenidas se encargaba de practicar dobles fondos en los automóviles para evitar que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad localizaran las armas ilegales en los traslados.
Los integrantes del grupo de Salamanca fueron descubiertos cuando en el marco de la investigación establecida sobre la primera cédula, se observó la compra de silenciadores, por lo que también fueron sometidos a vigilancias.
El pasado uno de marzo, y sobre el dispositivo establecido, se tuvo conocimiento de una posible cacería ilegal por parte del grupo de Toledo, que se celebraría en la provincia de Guadalajara, desplegando para ello un operativo que se mantuvo activo durante toda la noche y que se saldó con la detención de los implicados, todos españoles.
En los registros efectuados en esta localidad se intervino:
Además, en la provincia de Toledo fue descubierta una taxidermia ilegal, donde supuestamente, parte de los ahora detenidos llevaban los animales abatidos, para ser disecados, y en Salamanca se realizaron dos registros en taxidermias, donde se intervinieron distintos trofeos y especies protegidas.
Medios de ocultación para no ser descubiertos
Para evitar que les localizaran las armas y los silenciadores durante sus traslados a las cacerías, practicaban dobles fondos en los vehículos donde se trasladaban, localizando incluso un sofisticado sistema, en un vehículo de nueva adquisición, donde se había practicado un “zulo” en el faro trasero izquierdo. Además, utilizaban siempre vehículos de apoyo, uno de lanzadera, encargado de alertar si observaba algo extraño, y otro para la recogida de las piezas abatidas.
Guías experimentados
En el grupo de Toledo, se encuentran varias personas que se encargan habitualmente de organizar “cacerías ilegales”, siendo perfectos conocedores de los terrenos cinegéticos donde se puede practicar la caza en toda España. En el argot habitual de los cazadores son conocidos como “Geipers” y son los encargados de localizar las piezas a las que van a dar caza.
La forma de moverse y actuar de estas personas denota una total preparación, fruto de la experiencia en el deporte de la caza, en el manejo de las armas y el equipamiento que portan, que suele ser de última generación, además de contar con conocimientos tanto cartográficos, como del terreno.
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