Criadero clandestino Desmantelado un criadero de perros entre los que había varios catalogados como peligrosos.
Los titulares del establecimiento han sido detenidos ya que el centro carecía de las autorizaciones preceptivas para su funcionamiento.
El Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil ha desmantelado un criadero de perros de raza ubicado en el término municipal de Murcia y que durante los últimos 3 años habría estado distribuyendo perros de más de 80 razas por todo el territorio nacional en un número superior a los mil ejemplares.
Fruto de las actuaciones han resultado imputados, por presuntos delitos de intrusismo profesional, falsedad documental y estafa, los titulares de la explotación canina J.M.P.L., de 48 años y vecino de Murcia y JR.V.G, de 50 años y vecino de Cartagena.
Un veterinario, D.M.R.R. de 35 años y vecino de la Unión, que presuntamente facilitó los medicamentos puestos a disposición judicial a los propietarios del criadero, ha sido imputado como cómplice del delito de intrusismo.
Según informó hoy la Delegación del Gobierno, durante la operación, en la que ha colaborado personal de la Dirección General de Ganadería de la Consejería de Agricultura, han sido inmovilizados un total de 220 perros de las razas Beagle, Basset, Pastor del cáucaso, Pastor alemán, Chow-chow, Buldog francés, Buldog inglés, Labrador, Golden retrevier, Dogo aleman, Sharpei, Caniche, Pomerania, Spitz, Dálmata, Maltés, Yorkshire-terrier, Pinscher, Dogo argentino y Rottweiller.
Estas dos últimas especies se encuentran catalogadas como potencialmente peligrosas, por lo que su tenencia y comercio se halla especialmente restringido.
Durante las actuaciones han sido localizados 6 ejemplares de Rottweiller y 1 de Dogo argentino, que no se hallaban debidamente inscritos en el registro de animales potencialmente peligrosos.
Además han sido puestos a disposición judicial numerosos medicamentos veterinarios, entre ellos vacunas y antibióticos, que únicamente pueden ser prescritos por facultativos, y de los que los responsables del criadero no poseían recetas veterinarias.
También se han decomisado más de mil pasaportes de sanidad canina expedidos en Eslovaquia, así como diversa documentación relacionada con la actividad comercial de la empresa.
El establecimiento, que carecía de las autorizaciones preceptivas para su funcionamiento, importaba los animales desde Eslovaquia, desde donde llegaban a España después de más de 20 horas de viaje por carretera, amparados por un pasaporte sanitario comunitario.
Tras ello, los perros eran distribuidos a establecimientos de venta de animales de todo el territorio nacional únicamente amparados por un documento de cesión y una cartilla sanitaria no oficial en la que se simulaba la firma de un veterinario.
Los pasaportes sanitarios comunitarios, por el contrario, eran archivados en las instalaciones del criadero omitiendo su entrega a sus clientes como es preceptivo.
Según las investigaciones practicadas por el SEPRONA, el propio personal del establecimiento desmantelado, que carecía de toda cualificación facultativa, administraba las vacunas y resto de medicamentos a los canes sin ningún tipo de prescripción veterinaria.