Resumen
Una nutrida y preocupante serie de circunstancias o factores causan la regresión
de las rapaces carroñeras (buitres) a lo largo, fundamentalmente, del siglo
XX. Algunas se antojan de reversión imposible, como la destrucción y humanización
de sus hábitats y con ello la desaparición de las manadas de ungulados salvajes,
primigenio sustento. Otras, como la mortandad directa o indirecta por parte
del hombre (disparos, electrocución, carencias tróficas, venenos, incidencias
en el ciclo reproductor, etc.) pueden y deben cesar de modo inmediato, si bien
para ello resulta imprescindible aunar voluntades de muy diversa índole. Educar
es la clave sin duda, desde el mundo rural hasta la sociedad urbanita y los
despachos, lugares de decisión que con demasiada frecuencia se muestran impermeables.
La Comunidad Autónoma de Aragón y más en concreto la provincia de Huesca,
es un importante reducto ya no en el ámbito nacional o europeo, si no mundial
para las dos especies a las que se dedica este proyecto: el quebrantahuesos
(Gypaetus barbatus) y el alimoche (Neophron percnopterus). Nuestra implicación
y responsabilidad en su conservación resultan por tanto ineludibles. Un tercer
buitre, el buitre leonado (Gyps fulvus) cohabita con nosotros. Tras haber pasado
momentos de verdadero apuro hace tan solo tres décadas, su situación actual
se considera fuera de peligro. El cuarto de los buitres ibéricos, el buitre
negro (Aegypius monachus) no goza en absoluto del mismo estatus poblacional.
Esta ausente de nuestra Comunidad Autónoma, y su recuperación es por tanto responsabilidad
directa de otros. A todos los implicados en su inmediata conservación y recuperación
deseamos desde aquí la mejor de las suertes y mucho ánimo.
Para las dos especies antes citadas, a las que el Fondo Amigos del Buitre
dedica su Proyecto, los aportes tróficos suplementarios se perfilan hoy día
como la causa fundamental de su recuperación (con reservas en el caso del alimoche
que trataremos posteriormente). Es, sin duda, gracias a ellos por lo que contamos,
en el umbral del siglo XXI, con números de tres cifras las parejas pirenaicas
de quebrantahuesos, cuando hace tan solo 20 años se estimaba una población de
apenas tres decenas de parejas reproductoras y su extinción parecía irreversible.
La alimentación suplementaria incrementa la supervivencia preadulta, eleva las
tasas de productividad de la especie y favorece la sedimentación de nuevas parejas.
Aquellos Guardas Forestales como Pascual Garrido, David Gómez o José María Miranda
y ONGs como ADEPA o el Fondo Amigos del Buitre, que de un modo abnegado, metódico
y silencioso se han estado dedicando a esta actividad muchos años, son los verdaderos
artífices de la recuperación del quebrantahuesos. |