Asociación Fondo Amigos del Buitre IV

Autor:  Alejandro Martin Anaya  Página Web: » Asociación Fondo Amigos del Buitre

 Alimoche foto por S. Torney (FAB)

El Fondo Amigos del Buitre, se constituye como tal y comienza, en 1986, a normalizar áreas de alimentación suplementaria para aves carroñeras en distintas localidades del altoaragon, si bien esta actividad la venían llevando a cabo los socios fundadores como iniciativa personal con anterioridad, desde 1980 aproximadamente. En estos lugares, se realizan aportes de comida a estas aves en colaboración con el mundo rural y con la colaboración de distintas entidades y asociaciones. El conjunto de estas Areas de Alimentación Suplementaria constituye el llamado Proyecto Gypaetus-percnopterus. Los nombres latinos de quebrantahuesos y alimoche se combinan para dar fuerza a la base del proyecto, que consiste, fundamentalmente, en la creación y posterior manutención de comederos, Areas de Alimentación Suplementaria técnicamente (A.A.S. en adelante), que pretenden sustituir a los antiguos muladares rurales en áreas controladas sanitariamente, donde la diversificación de alimento se evalúa y orienta a los niveles óptimos de aprovechamiento por parte de las aves.

Contexto y justificación

Con frecuencia se nos pregunta el porqué de nuestra labor, porqué dar de comer a las rapaces necrófagas. Parece difícil de comprender que unos naturalistas como nosotros se dediquen con tanto ahínco a algo aparentemente tan alejado de los fenómenos naturales que tanto perseguimos para disfrutar y aprender. La explicación es bien sencilla pero tiene cierto poso de tristeza.

El ser humano se hace sedentario…ya saben, siglos a. Y conseguir mas y mejor sustento a través de la agricultura y la ganadería se convierte lógicamente en obsesión. En la época moderna, siglos XIX y fundamentalmente el XX, consigue desarrollar maquinaria que facilita enormemente su trabajo y con la que consigue maximizar el tamaño y rendimiento de sus explotaciones agropecuarias. Esto nos lleva a que hoy día, todo el terreno físicamente roturable lo este, quedando indemnes únicamente aquellas parcelas salvaguardadas por su accidentada orografía, y a veces ni eso, si pensamos en las explotaciones forestales.

Con esta drástica alteración del hábitat, desaparecen las manadas de ungulados salvajes que servían de sustento a nuestros buitres, y desaparece por tanto el nicho ecológico para el cual la evolución tan pacientemente los diseño [1]. Sin embargo, con su nicho ecológico erradicado, no perdemos nuestros buitres. ¿Cómo es posible esto?. Esto es la paradoja de las paradojas, especies que subsisten sin nicho ecológico que ocupar. Las manadas salvajes son sustituidas por enormes rebaños de ganadería doméstica y se les ofrece con ello una nueva fuente de alimento, hasta el punto que su situación hoy día es casi exclusivamente dependiente de la ganadería doméstica y las actividades humanas en el medio rural. Se convierten, quizás, en las especies de mas estrecha dependencia de las actividades y designios del hombre.

Después de este breve preámbulo, quizás resulte más fácil de comprender la importancia de que perduren determinadas prácticas ganaderas, que hoy día peligran, además de conseguir que se inviertan o por lo menos maticen, determinadas normativas flagrantemente contrarias a la conservación de los buitres.

Durante las últimas décadas, las medidas sanitarias han dado pie a que los muladares rurales (lugares donde se depositan los animales muertos para que sean devorados por las aves carroñeras) fueran sellados, y con ello prohibida una de las prácticas tradicionales en la ganadería rural que más favorecía a nuestros buitres. En determinados casos, se trataba de lugares estratégicos de gran importancia para los buitres y resultó realmente trágico su cierre.

Libros recomendados

AVES DE EUROPA S 27.00


AVES DE LA PENINSULA IBERICA 35.46