Crianza campestre

En esta misma línea, Raúl Alonso pone de manifiesto que también
pueden soltarse los pollos de una forma suave, a través de lo que denominan,
crianza campestre. "Les dejas en un voladero hasta que crecen y cuando
ya vuelan abres la instalación para que puedan salir y entrar, ya que,
como se han acostumbrado a este territorio, regresan para comer". Sin embargo,
pasado un mes aproximadamente lo normal es que el ave ya no regrese.
"Estas
instalaciones las ponemos en el campo para que el hábitat sea lo más
parecido al suyo", declara Alonso. Finalmente, la última opción
es que las crías crezcan en las propias instalaciones de BRINZAL, ubicadas
en la Casa de Campo. "Crecen aquí con parejas que llamamos nodrizas,
las cuales son ejemplares que no se han podido liberar porque no se han recuperado",
señala Raúl. Gracias a estas nodrizas, los pollos crecen con su
especie, "porque nunca les ponemos con otras e incluso las nodrizas están
separadas de otros ejemplares porque no se llevan bien entre diferentes especies",
puntualiza el portavoz de BRINZAL. La única desventaja de esta opción
es que no les enseñan a cazar. "Para ello, les metemos en voladeros.
Una vez que lo consiguen y están fuertes los liberamos", afirma
Alonso. La época en que más crías recibe este hospital
es entre primavera y verano, mientras que durante el resto de año es
frecuente que tengan que acoger ejemplares adultos que han sido víctimas
de atropellos o disparos. De hecho, las lechuzas y los mochuelos comunes son
la población que más han descendido "por las carreteras,
ya que cada vez hay más por lo que se ha incrementado el riesgo que tienen
de morir atropellados", señala Alonso.
Desde su nacimiento en 1987 este Centro de Recuperación de Aves Nocturnas,
que recibe ayudas, entre otras instituciones, de la Consejería de Medio
Ambiente de la Comunidad de Madrid, ha salvado a distintas especies de aves
rapaces como ejemplares de búho real, lechuza común, cárabo
común, mochuelo común, autillos, o búhos chicos, entre
otros. De hecho, Alonso recuerda que "la Comunidad de Madrid, a pesar de
lo que mucha gente pueda decir, tiene, menos dos, todas las especies de rapaces
nocturnas españolas". Las únicas que no habitan en la región
madrileña son el quebrantahuesos, "que ya se ha llegado a ver alguno",
y el halcón de leonor, "todos los demás están por
la región madrileña", manifiesta orgulloso Alonso. Por ello,
desde este hospital de aves rapaces consideran de vital importancia la conservación
de estos ejemplares que, a día de hoy, están considerados uno
de los grupos de aves más desconocidos por parte de la población.
BRINZAL
Tlfno:914794565
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