El anterior gerente, Arturo Canalda, desmanteló el acuerdo al que se había llegado con Carlos Mayor Oreja cuando era Presidente del Canal y que consistía en el control sanitario y poblacional de la colonia de gatos de Santa Engracia. Al principio encargó que quitasen a los gatos de en medio a la desratizadora que les hace el control de plagas y estos gatos no entraron en Cantoblanco sino que fueron a parar al laboratorio que fabrica los raticidas que usa esa desratizadora. Luego, después de denuncias ante la Comunidad de Madrid, los empezaron a llevar a Cantoblanco, donde fueron sacrificados. Todo esto, provocó que se iniciasen caceroladas de protesta en la puerta del Canal que hacían que el gerente se pusiera de los nervios. Hubo unas 10 caceroladas de mayo a julio de 2002. En Agosto paramos, pero, cuando en septiembre se reanudaron las protestas, el gerente, que pensaba que ya no íbamos a volver y hasta había mandado pintar la puerta, llamó a su amigo el delegado del gobierno para pedirle que prohibiese las concentraciones para siempre. De hecho, en la última cacerolada autorizada, mandaron un montón de antidisturbios con la consigna de que hubiese follón que intentaban crear ellos a empujones.
Cuando el PP perdió las elecciones de la Comunidad de Madrid de mayo
de 2003, Arturo Canalda salió del Canal como las ratas del barco que
se hunde y se fue
junto con su jefe y amigo Pedro Calvo al Ayuntamiento de Madrid. En ese periodo
de mayo a octubre de 2003 pusieron de gerente a Gaspar Cienfuegos, el
Director financiero del Canal con el que hubo la oportunidad de entrevistarse
y plantearle que se volviera a retomar el proyecto de Mayor Oreja. Y así
hubiera sido si le hubiesen dejado continuar como gerente, pero, como en las
segundas elecciones de la Comunidad de Madrid de octubre de 2003 ganó
el PP, pusieron de gerente a un amiguete de Canalda que se llama Ildefonso de
Miguel y que es mucho peor que Canalda, que ya es un decir. Vino con el encargo
de su amigo de poner unos muros alrededor de los jardines de Santa Engracia
con la única finalidad de impedir que las señoras pudiesen dar
de comer a los gatos y que ni siquiera pudiesen verlos ni saber que estaba pasando
con ellos dentro. Se le ha pedido por escrito en varias ocasiones una entrevista
para poder hablar del asunto y ni siquiera ha contestado. Mientras tanto, los
laceros de la Comunidad de Madrid ponen jaulas trampa, capturan de mala manera
a los gatos y los llevan a Cantoblanco, donde han ido sistemáticamente
siendo sacrificados.
Mientras tanto, intentan intimidar a Juanita Navazo, que es una auténtica
madre coraje, enviándole ya no se cuantas veces a patrullas (incluso
motorizadas) de la policía municipal amenazándola con ponerle
una multa de 500 euros. Con lo que este tío no cuenta es con que Juanita
los tiene bien puestos y se sabe defender de puta madre (aunque la procesión
vaya por dentro). También manda patrullar por dentro del Canal a guardas
de seguridad con perros para atemorizar a los gatos que apenas tienen agua ni
comida y ni siquiera un momento de tranquilidad. Cuando Juanita los llama desde
fuera, los pocos que quedan Se acercan maullando y, enseguida se oye a los perros,
con lo que los pobres gatos salen por piernas y a la pobre Juanita se le parte
el corazón. En resumen, que si con Canalda los gatos estaban condenados,
con este es mucho peor y, además se ha envalentonado viendo que no había
concentraciones de protesta y pensando que ya no las volvería a haber
gracias al paraguas de su amigo el Sr. Ansuátegui. Pero como han perdido
las elecciones, han cambiado al delegado del gobierno en Madrid y el nuevo,
Constantino Méndez Martínez, es un señor muy razonable
y que NO es su “amiguete” al que le puedan pedir favores. Así
que se ha abierto la veda a las caceroladas y ya tenemos el ABONO- CACEROLADA
del mes de mayo: Tenemos autorizadas concentraciones en la puerta de Santa Engracia
todos los
miércoles de mayo a las seis de la tarde, empezando el día 12.
12 de mayo 6 de la tarde
19 de mayo 6 de la tarde
26 de mayo 6 de la tarde
Luego seguiremos pidiendo permisos para acudir cada miércoles a la misma
hora todos los meses que haga falta hasta que consigamos que nos escuchen.
!Acudid los que podaís a luchar por ellos, por los que no tienen voz!