La Comunidad de Madrid tendrá en enero un centro para animales exóticos abandonados.
El naturalista y divulgador científico Luis Miguel Domínguez abrirá en enero de 2005 en la Comunidad de Madrid, concretamente en Titulcia, un refugio para recoger animales exóticos abandonados, con el fin de proteger la supervivencia de algunas especies que llegan a los hogares sin adecuadas condiciones de protección y de forma ilegal. Domínguez ha reunido ya cerca de medio millar de especies procedentes de los cinco continentes y ha alcanzado un acuerdo con la Dirección General de Aduanas para que los ejemplares decomisados vayan a este centro pionero que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente.
El naturalista ha subrayado que el objetivo de este refugio, que llevará el nombre de "Exotarium" y será abierto al público para su visita, es "transmitir un mensaje claro de lo que supone el comercio con especies protegidas". En este sentido, Luis Miguel Domínguez ha afirmado que se trata de "uno de los negocios ilegales más rentables del mundo porque detrás de cada compra de un animal exótico se esconde un desastre".
De hecho, Domínguez ha advertido del peligro que existe con la moda de regalar mascotas exóticas en estas fechas, al mismo tiempo que ha declarado que muchos de sus propietarios "optan por abandonar a estos animales en el campo después de varios meses, cuando crecen, y hacen que su supervivencia sea complicada en un medio que les resulta hostil". Actualmente, en "Exotarium" ya existen algunas especies escasamente conocidas que han sido halladas en distintos lugares de España, como un marsupial de Nueva Zelanda encontrado en Valencia; dos caimanes procedentes de Ciudad Real, o una iguana recogida en Madrid.
El naturalista ha recalcado que existen estudios biológicos que demuestran
que la captura de animales salvajes provoca la disminución de sus poblaciones,
desestabiliza la cadena alimentaria y sirven para propagar enfermedades. Domínguez
ha puesto como ejemplo la sobreexplotación en Asia de "ranas toro",
un anfibio que se alimenta de mosquitos portadores de la malaria, y que ha colaborado
en la expansión de esta enfermedad en territorios en los que hasta ahora
no se habían producido ningún caso.