Circos sí, pero sin animales
Al pensar en la palabra circo vienen a la mente imágenes de niños, y no tan niños, embobados con los distintos actos que realizan los animales. Una tarde mágica con payasos, acrobacias y malabarismos. Con esto último deberíamos quedarnos: con el espectáculo llevado a cabo por todos aquellos artistas que se dedican a un espectáculo de innumerables años de tradición como es el mundo circense. No en el ridículo, el maltrato y la humillación a que se ven sometidos los animales que, no por voluntad propia, sino impuesta, se ven forzados a realizar un sin fin de actividades nada comunes en su hábitat natural. Imágenes estas, que retenidas a traves de los ojos de un público eminentemente infantil, le deforman para un posterior proceso educativo de respeto hacia los animales.
Animales en los circos
Entre los animales de circo son comunes la presencia de: leones, tigres, panteras, pumas, osos, lobos, elefantes asiáticos y africanos, rinocerontes, hipopótamos, cebras, chimpancés, leones marinos, pingüinos, loros, cocodrilos, pitones, caballos, mulas, avestruces, dromedarios, lamas, cabras, perros, gatos, cerdos, conejos y palomas entre otros. En fin todo un variopinto zoológico. En España se ha podido constatar la presencia de algunos circos con más de 10 elefantes; verdadero zoo del que también puede sacarse provecho en horas fuera de las funciones. La mayoría de estos animales son capturados de su hábitat natural, se venden de zoo a circo, de circo a zoo o de circo a circo. Todo ello cuando por razones de quiebra u otras dificultades económicas no quedan abandonados a su suerte y tienen que ser los municipios y gentes sensibles quienes tengan que cuidarse de su sustento, situaciones harto comunes. Se les entrena, doma o amaestra para actuar ante el público, "es lamentable el hecho que de diez animales capturados de su hábitat salvaje, tan sólo una media de uno llegará vivo a su destino final".
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