Al contrario que en la China continental, donde la carne de perro se considera un sabroso bocado, en Hong Kong los canes son adorados y mimados hasta el exceso, disfrutan de servicios de lujo, comida importada e incluso ropa especialmente creada para ellos por reconocidas marcas.
El veterinario David Gething, creador de la organización "Creature Comforts" para asistir a las mascotas, que "hay perros que tienen su propio coche, generalmente de lujosa marca, con mecánico incluido. Otros tienen unas dependencias, dentro del hogar de sus amos, del tamaño de auténticos apartamentos". La compañía de Gething atiende las 24 horas del día a los animales de compañía en sus respectivos domicilios, y entre sus clientes hay gran número de perros que disfrutan de servicios especiales. "Algunos sólo beben agua mineral y comen carne de Kobe -considerada una de las más sabrosas del mundo-, que se importa de Japón a unos cien dólares el kilo", afirmó el veterinario.
Para quienes sean menos sibaritas pero deseen asegurarse de la calidad de los
piensos de sus mascotas, la empresa "Doggy Cookery", creada por la
honkonguense Deirdre Chan, elabora galletas hechas en casa con los mejores ingredientes.
Sin embargo, la tendencia más reciente es la de iniciar al mejor amigo
del hombre en los ejercicios espirituales que tanto auge empiezan a tener entre
sus amos: por menos de 36 dólares, los perros pueden disfrutar con sus
dueños de una sesión introductoria de aromaterapia.
"Los humanos se están volviendo cada vez más espirituales,
y se lo estamos transmitiendo a nuestros perros", asegura Shireen Calucin,
la promotora de esta original oferta que permite a los chuchos "relajarse"
junto a sus dueños.
Pero los servicios para los perros honkonguenses no se limitan a hacer más
agradable su rutina diaria. Una compañía funeraria para mascotas,
con el nombre de "Adiós, cariño", se encarga de la incineración
de los restos mortales del can cuando llegue su hora.
Algunos de los que hoy disfrutan de estos envidiables privilegios en el "civilizado" Hong Kong han sido "rescatados" de la China continental, donde es frecuente encontrar platos elaborados a base de carne canina.
Entre los medios que se utilizan en los mercados chinos para sacrificar al animal predomina el apaleamiento o el arrojarlo todavía vivo a grandes barreños con agua hirviendo para poder separar fácilmente la piel de la carne, indicó a EFE Jill Robinson, fundadora de la organización "Animales de Asia". En otras ocasiones los perros son inmovilizados con alambres e introducidos en un saco con las articulaciones dislocadas para que lleguen frescos al restaurante, añadió.Este espectáculo impulsó a Robinson a realizar una campaña a través de la página web de su organización, animalsasia.org, para proteger a los canes en el continente asiático.
La activista, que reside en Hong Kong, afirmó que sólo en la
China continental son cerca de un millón los perros que se destinan anualmente
al consumo, puesto que "su carne se considera un lujo, y especialmente
el pene del animal es un codiciado afrodisíaco", añadió.
En el mercado chino de Qingping, en Cantón, Robinson se decidió
a desembolsar 1.400 dólares para tramitar el papeleo que requirió
la adopción de "Eddie", un perro color canela destinado en
un principio a terminar en la cazuela de un restaurante.
Actualmente, el afortunado animal colabora con la organización de su
benefactora en un novedoso programa de terapia "canina" lanzado en
la isla: el ya conocido como "doctor Eddie" se dedica a visitar a
pacientes de hospitales de Hong Kong para aportarles compañía
y el cariño que él no recibió.