La ciudad de Madrid celebra desde este jueves y hasta el próximo sábado
17 de enero la fiesta de los gatos, perros, loros, peces, tortugas y todo tipo
de mascotas. Se trata de la festividad de San Antón, motivo por el que
habrá también música y conferencias sobre el mundo animal,
además de la tradicional distribución de los panecillos y las "vueltas
del Santo".
El sábado será cuando se produzca la bendición de los animales, y cuando habrá una "diana floreada" a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores de la Policía Municipal. Ese mismo día se celebrará una misa solemne que contará con la actuación de la soprano Mercedes Hurtado y ya por la tarde comenzarán las tradicionales "vueltas de San Antón".
El pregón de este año lo ha leido el concejal del distrito Centro, Luis Asúa. Después ha actuado el tenor Manuel Sirera, acompañado al piano por Pablo Ariza. Ya el viernes 16 de enero, en la Iglesia de San Antón, a las 19 horas, el director del programa “Futuro Verde”, de Telemadrid Radio, Miguel del Pino, hablará sobre "Fauna urbana madrileña". A continuación, actuará el cuarteto Capricho. Sin embargo, habrá que esperar hasta el sábado para la bendición de los animales, que se celebrará de 9 a 17 horas. A las 11 horas habrá una "diana floreada" a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores de la Policía Municipal, y a las 12,00 horas, se celebrará una misa solemne que contará con la actuación de la soprano Mercedes Hurtado. Ese mismo día por la tarde, a las 17,00 horas, comenzarán las "vueltas de San Antón". El punto de inicio está fijado en la calle Barceló y transcurrirán por las calles Fuencarral, Hernán Cortés, Hortaleza, y Mejía Lequerica.
De origen egipcio, San Antonio Abad vivió entre el 251 y el 356 d. C. A los 20 años repartió sus propiedades entre los pobres y a lo largo de su dilatada vida -murió con 105 años- fundó y gobernó varios monasterios antes de retirarse a morir en soledad. De su vida han sido representadas, sobre todo, dos escenas: las tentaciones que sufrió durante los primeros años que permaneció en el desierto y su encuentro con San Pablo Ermitaño. Los pintores, al plasmar esta segunda escena, recogieron el momento en que un cuervo con un pan en el pico acude a alimentar a los dos santos. Hoy, más de 1.600 años después, se sigue entregando un panecillo parecido en la Iglesia de San Antón el día 17 de enero a los participantes en la romería. La otra escena se refiere al cerdo, animal estrechamente ligado a los orígenes de la fiesta y que se rifaba entre los vecinos después de la celebración del oficio religioso y la bendición de los animales. La fiesta estuvo restringida, e incluso prohibida, entre 1619 y 1725, año en que se reanudó convertida en una romería.
Con José Bonaparte se volvió a prohibir y se reinstauró con el reinado de Fernando VII. Con Isabel II se alcanzó un éxito inusitado y los periódicos de la época narraban los embotellamientos que producían los carruajes de quienes se acercaban al templo. La romería era entonces acompañada por charangas. Uno de los motivos del auge que también adquirió en la segunda mitad del siglo XIX fue la participación de famosos personajes que lograban la afluencia popular con su presencia. La tradición continuó a principios del siglo XX y en 1923 la bendición pasó de la calle de la Farmacia a la calle de Hortaleza. Al llegar el 17 de enero un escolapio se asomaba a la ventana para bendecir y repartir saquitos de cebada en cucuruchos y panecillos del Santo. Durante la II República se suspendieron las fiestas, que se reanudaron en 1943.
Ese año se añadió un pregón a las tradicionales
vueltas de los animales y a la bendición. También empezaron a
ser asiduas las colaboraciones del Circo Price. En 1967 volvieron a suspenderse
a causa de los problemas de tráfico que provocaba la fiesta hasta que
18 años más tarde, bajo el mantado como alcalde de Enrique Tierno,
se recuperó, continuando hasta nuestros días y con gran tradición
popular entre los madrileños. Son muchas las supersticiones que corren
en torno a esta tradición, como la de comer los famosos panecillos del
santo que traen buena suerte y dinero.