Peritonitis Infecciosa Felina (FIP) - Parte III

Autor: veterinaria.org  Página Web: » Veterinaria.org

Patogenia

La peritonitis infecciosa felina es una enfermedad inmunomediada producida por un virus.

Esto quiere decir que el desarrollo de la enfermedad dependerá fundamentalmente de dos factores:la respuesta inmunitaria del gato y el virus que origina la infección.

1. Respuesta inmunitaria: Se ha comprobado que la inmunidad celular es la responsable de la protección frente al FIPV, mientras que la inmunidad humoral no es protectiva. El gato, dependiendo de su capacidad inmunitaria, puede responder frente al FIPV de tres formas:

*Si el gato presenta una fuerte inmunidad celular con bajos niveles de anticuerpos, aumentan sus posibilidades de superar la infección, pudiendo curarse completamente o desarrollar un proceso subclínico que lo convierta en portador asintomático. En este último caso la enfermedad podría reaparecer como consecuencia de una inmunosupresión (infección por el cirus de la leucemia felina, estrés, fármacos que deprimen la inmunidad, edad...).

* Si el gato presenta una fuerte inmunidad humoral, con una inmunidad celular parcial, se desarrollará la forma no efusiva de FIP.

* Si el gato presenta una fuerte inmunidad humoral, con una inmunidad celular débil o ausente, se desarrollará la forma efusiva de FIP.

2. El virus: La peritonitis infecciosa se produce cuando un gato se expone a un virus mutante del FECV que ha adquirido la capacidad de infectar y replicarse en los macrófagos.

Desde ese momento, el virus se convierte en un patógeno intracelular sistémico que es distribuido a través de la sangre al peritoneo, pleura, vísceras abdominales y torácicas, meninges y tracto uveal.

Las lesiones inflamatorias de la FIP se desarrollan cuando los anticuerpos no neutralizantes se unen al virus o partículas víricas originando inmunocomplejos que se depositan alrededor de pequeñas vénulas en los tejidos, produciendo las típicas lesiones de vasculitis.

Por último, numerosos estudios han demostrado que en gatos con una exposición previa a un coronavirus felino, la infección experimental con un FIPV provocaba un desarrollo muy virulento de la enfermedad.

Sin embargo un estudio reciente (1), realizado en condiciones naturales, no encontró ninguna evidencia de este cuadro "reforzado" cuando los gatos eran re-expuestos al virus. Es posible, por tanto, que las condiciones experimentales expongan al gato a unas dosis víricas o a vías de transmisión que no se dan en las infecciones naturales.

No se pierda

Adopta un gato