Patogenia
La peritonitis infecciosa felina es una enfermedad inmunomediada producida
por un virus.
Esto quiere decir que el desarrollo de la enfermedad dependerá fundamentalmente
de dos factores:la respuesta inmunitaria del gato y el virus que origina la
infección.
1. Respuesta inmunitaria: Se ha comprobado que la inmunidad celular
es la responsable de la protección frente al FIPV, mientras que la inmunidad
humoral no es protectiva. El gato, dependiendo de su capacidad inmunitaria,
puede responder frente al FIPV de tres formas:
*Si el gato presenta una fuerte inmunidad celular con bajos niveles de anticuerpos,
aumentan sus posibilidades de superar la infección, pudiendo curarse
completamente o desarrollar un proceso subclínico que lo convierta en
portador asintomático. En este último caso la enfermedad podría
reaparecer como consecuencia de una inmunosupresión (infección
por el cirus de la leucemia felina, estrés, fármacos que deprimen
la inmunidad, edad...).
* Si el gato presenta una fuerte inmunidad humoral, con una inmunidad celular
parcial, se desarrollará la forma no efusiva de FIP.
* Si el gato presenta una fuerte inmunidad humoral, con una inmunidad celular
débil o ausente, se desarrollará la forma efusiva de FIP.
2. El virus: La peritonitis infecciosa se produce cuando un gato se
expone a un virus mutante del FECV que ha adquirido la capacidad de infectar
y replicarse en los macrófagos.
Desde ese momento, el virus se convierte en un patógeno intracelular
sistémico que es distribuido a través de la sangre al peritoneo,
pleura, vísceras abdominales y torácicas, meninges y tracto uveal.
Las lesiones inflamatorias de la FIP se desarrollan cuando los anticuerpos
no neutralizantes se unen al virus o partículas víricas originando
inmunocomplejos que se depositan alrededor de pequeñas vénulas
en los tejidos, produciendo las típicas lesiones de vasculitis.
Por último, numerosos estudios han demostrado que en gatos con una exposición
previa a un coronavirus felino, la infección experimental con un FIPV
provocaba un desarrollo muy virulento de la enfermedad.
Sin embargo un estudio reciente (1), realizado en condiciones naturales, no
encontró ninguna evidencia de este cuadro "reforzado" cuando
los gatos eran re-expuestos al virus. Es posible, por tanto, que las condiciones
experimentales expongan al gato a unas dosis víricas o a vías
de transmisión que no se dan en las infecciones naturales. |