Cuadro clínico
La enfermedad tiene un período de incubación variable, por lo
general de 2 a 7 días aunque en algunos casos puede durar varios meses
(25).
Una vez que el cuadro clínico se ha desarrollado, suele conducir inevitablemente
a la muerte del animal.
Tradicionalmente se ha considerado la existencia de dos presentaciones: la
forma efusiva o húmeda (piogranulomatosa) y la forma no efusiva o seca
(granulomatosa); sin embargo la delimitación entre ambas formas no siempre
es clara e incluso la presentación puede cambiar a lo largo del curso
de la enfermedad.
Así la mayoría de los casos de FIP seca comienzan con un breve
período de FIP húmeda ; y muchos casos de FIP seca terminan después
de varios meses en un cuadro de FIP húmeda que precede a la muerte. Estos
cambios se correlacionan con los cambios que va sufriendo la inmunidad del paciente.
Tanto la forma húmeda como la seca comparten una serie de síntomas
inespecíficos que se presentan al comienzo del proceso:
* Fiebre crónica, fluctuante, que no responde a antibióticos.
* Anorexia.
* Depresión.
* Pérdida de peso.
Posteriormente aparecen los síntomas que van a definir la presentación
del proceso:
1. FIP efusiva o húmeda
Su principal característica es el acúmulo de un exudado no séptico
en cavidad peritoneal y/o pleural, produciendo respectivamente distensión
abdominal (75% de los gatos) o disnea (25% de los gatos).
Es esta la forma más sencilla de diagnosticar debido a las características
del exudado, que presenta un aspecto amarillo pálido, traslúcido,
con espuma (debido a su alto contenido en proteínas), y frecuentemente
con "grumos" de fibrina.
2. FIP no efusiva o seca
Es un proceso de desarrollo más lento en el cual se ven implicados diferentes
órganos en los que se producen reacciones inflamatorias granulomatosas
y necrosis.
Las lesiones son más inespecíficas, dificultando el diagnóstico.
* Los órganos abdominales son los que con más frecuencia presentan
granulomas, fundamentalmente en riñón y nódulos linfáticos
mesentéricos y con menos frecuencia en hígado, ciego o bazo. Los
síntomas dependerán de la capacidad de los órganos afectados
para realizar su función.
* El sistema nervioso central puede verse afectado variando los síntomas
según las estructuras involucradas; así, la paresia o parálisis
del tercio posterior (el síntoma más frecuente) está asociada
a lesiones medulares, mientras que lesiones cerebrales pueden provocar demencia,
tics nerviosos, cambios de personalidad, convulsiones...
* Las lesiones oculares son menos frecuentes y afectan generalmente al tracto
uveal, apareciendo iridociclitis, hipopion, hifema, sinequias anteriores, edema
y vascularización corneal. Es importante reseñar que aproximadamente
un 15% de los casos de FIP presentan exclusivamente lesiones oculares (25).
* La cavidad torácica presenta una sintomatología más
difusa debido a que la pleuritis, infiltrados peribronquiales o pericarditis
relacionadas con el proceso no suelen ser aparentes. Sí puede apreciarse
esporádicamente los síntoma de una neumonía piogranulomatosa. |