Peritonitis Infecciosa Felina (FIP) - Parte VII

Autor: veterinaria.org  Página Web: » Veterinaria.org

Otras pruebas

Recientemente se ha empezado a utilizar un análisis para detección de ARN de coronavirus felino en heces y fluidos corporales (Herrewegh et al, 1995).

Este test (Polimerasa Chain Reaction -PCR-) puede detectar cantidades muy bajas de ARN vírico en tejidos y su utilidad se basa según los autores en dos presunciones: que el FIPV se encuentra en tejidos mientras que el FECV sólo se localiza en heces ; y que es posible determinar con este método el genoma de las diferentes cepas víricas. Desgraciadamente ambas afirmaciones han resultado ser incorrectas: se han encontrado FECV en sangre, y se ha comprobado que el genoma vírico puede variar según las localizaciones geográficas. Por ello este test no puede recomendarse actualmente como definitivo a la hora de ofrecer un diagnóstico.

La PCR puede, sin embargo, ser muy útil en el control y seguimiento de infecciones por coronavirus en comunidades felinas, ya que aplicada a test fecales, detecta la presencia de coronavirus, permitiendo diferenciar y aislar a los gatos que estén excretando virus (Herrewegh et al, 1995).

Tratamiento

No existe hasta el momento ningún tratamiento curativo frente a la FIP.

Esto no quiere decir que todos lo gatos que sufran una infección por un FIPV se mueran: hay gatos que de forma natural (poseen una inmunidad celular eficaz) superan la enfermedad, casi siempre antes de que aparezcan signos clínicos de la misma. Pero en aquellos gatos en los que la enfermedad cursa con una sintomatología evidente, la mortalidad es superior al 95%.

Se han intentado diferentes tratamientos con inmunomoduladores y antivíricos pero ninguno ha sido muy eficaz in vivo.

Hasta ahora, el tratamiento paliativo más eficaz es el que se ha venido utilizando tradicionalmente, aunque la mejoría en algunos gatos tratados con interferón y ribavirina parecen indicar que en el futuro se utilizarán terapias combinadas.

Prevención

La peritonitis infecciosa felina es una enfermedad de baja incidencia y alta mortalidad. Su incidencia es mayor en comunidades felinas numerosas y en criaderos, por lo que será en estos casos donde haya que prestar una especial atención a los controles sanitarios.

1. Medidas profilácticas

Dado que la principal ruta de transmisión es la oro-fecal, habrá que mantener una limpieza y desinfección adecuada del entorno, así como un control sobre gatos seropositivos que esté excretando virus.

Resulta fundamental la realización de pruebas serológicas a todo nuevo gato que vaya a entrar en la comunidad, teniendo en cuenta tres datos importantes:

• En los cachorros no se debe realizar el test hasta las 12 semanas de edad, ya que gatos con menos de 6-8 semanas con madres seropositivas tienen una titulación positiva debido a los anticuerpos maternales transmitidos en el calostro; y entre las 6 y las 12 semanas, si ellos contraen la enfermedad, pueden dar resultados negativos al no haberse producido todavía la seroconversión.

• En gatos con resultados negativo debería mantenerse la cuarentena durante 1 mes y repetir de nuevo las pruebas, ya que en el momento del primer análisis podría estar todavía incubando la enfermedad.

• La existencia de un gato seropositivo no significa que tenga FIP ni que lo vaya a tener. Por tanto no tiene sentido el sacrificio de animales sanos con titulación positiva. De hecho, muchos de estos gatos, si no se reexponen al virus, terminan siendo seronegativos al cabo de 6 -12 meses.

2. Vacunación

Desde comienzos de los 90 existe en el mercado una vacuna diseñada con virus vivo termosensible. Esta vacuna ha empezado a ser comercializada en España recientemente. (Primucell FIP; Lab. Pfizer).

La vacuna se aplica por vía nasal en gatos con una edad mínima de 16 semanas , siendo necesaria la inoculación de 2 dosis con un intervalo de 3-4 semanas.

Desde que se desarrolló la vacuna, se han realizado numerosos estudios sobre su seguridad y eficacia, siendo posible, en este momento, extrapolar los siguientes datos:

• Seguridad: En todos los estudios de campo realizados la vacuna se ha mostrado segura, siendo incapaz de inducir o potenciar una infección por virus de FIP. El virus vacunal es termosensible, siendo capaz de replicarse a 31º pero no a 39º.

• Eficacia:

Gatos sin contacto previo con coronavirus: la vacuna se ha mostrado eficaz, ofreciendo una protección variable según los estudios: 80% (Gerber 1995), 75% (Postorino Reeves, 1995) y 50% (Hoskins et al., 1995).

Gatos con contacto previo con coronavirus (Títulos positivos frente a FCoV) : la vacunación en gatos con titulación positiva frente a coronavirus no reduce la aparición de FIP (Fehr et al, 1995).

Gatos con FIP: la vacunación no altera el curso de la enfermedad.

Protección de gatos frente a coronavirus entérico felino (FeCV) : La vacunación a temprana edad reduce las infecciones por FeCV y la aparición de enfermedades entéricas relacionadas. Si el FIPV aparece como una mutación del FeCV, la vacunación puede reducir la incidencia de peritonitis infecciosa felina mediante el control del FeCV. (Hoskins et al, 1995).

De lo anteriormente expuesto se deduce que la vacunación es muy recomendable en gatos seronegativos que puedan estar expuestos al contagio con un FeCV o un FIPV.

En comunidades felinas con persistencia elevada de FIP, el control se obtendrá mediante la vacunación de gatos seronegativos y las medidas de prevención adecuadas: cuarentena y análisis en gatos nuevos, desinfección, sacrificio de gatos con FIP, control de la evolución de gatos infectados con FeCV, aislamiento de gatos sanos con titulación negativa...

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