Diagnóstico

Autor:  Rubén M. Gatti  Página Web: » Asociación argentina de medicina felina

Diagnóstico

Ante un animal que presenta crisis cerebrales de cualquier tipo, la identificación de la enfermedad primaria intracraneana o extracraneana es de fundamental importancia. La terapia para crisis cerebrales debidas a una enfermedad primaria requiere de su adecuado manejo, además del control eventual de las convulsiones por medio de medicación antiepiléptica. Es muy importante tener en cuenta que la epilepsia idiopática tiene una bajísima prevalencia en los felinos; su identificación se basa en un diagnóstico de exclusión, sustentado en la reseña, la anamnesis y la ausencia de hallazgos positivos en el resto de la evaluación. Por lo tanto, el manejo diagnóstico de las crisis cerebrales consiste en tratar de identificar cualquier enfermedad primaria. Es muy frecuente que el animal que concurre a la consulta por un síndrome convulsivo sea normal al examen físico y a los análisis complementarios. En este caso, la anamnesis es el elemento más importante con que contamos para la evaluación. Aún cuando el propietario describa la convulsión como generalizada desde el comienzo, preguntas específicas suelen poner en evidencia signos focales previos a la generalización secundaria. Se debe recordar que la existencia de crisis parciales orienta fuertemente el diagnóstico hacia una epilepsia sintomática, relacionada generalmente con enfermedad intracraneana. La anamnesis, finalmente, puede proporcionar evidencias de un trastorno previo o actual, responsable del cuadro convulsivo. Se debe indagar acerca de enfermedades anteriores, vacunaciones, posibilidad de intoxicación o traumatismos cráneo-cefálicos. Las convulsiones de origen traumático se producen cuando existe lesión encefálica que produzca pérdida de conciencia, y la epilepsia post traumática puede aparecer en forma tardía, hasta 2 años luego del incidente. El examen físico y neurológico nunca debe dejarse de lado en un paciente convulsivo, pues la exploración física proporciona información de gran interés. Muchas enfermedades primarias de tipo metabólico, infeccioso o neoplásico se pueden detectar por medio del examen físico. El mismo debe incluir sistemáticamente la evaluación del fondo del ojo. El examen neurológico debe abarcar la evaluación de la conducta, de la locomoción, de las reacciones posturales, de todos los reflejos y de los nervios craneanos. Si bien la evaluación inmediata post ictal puede ser útil, siempre debe ser repetida en el período interictal (4, 8, 9). Los trastornos post ictales consecutivos a cualquier convulsión (ceguera temporal, depresión, ataxia) pueden tener una duración variable, que va de minutos a horas. Luego de un estado de mal, el período de alteración post ictal puede durar varios días, sin que ello constituya un trastorno irreversible. La presencia de deficiencias neurológicas asimétricas (marcha circular, hemiparesia, ceguera unilateral, alteraciones sensitivas faciales unilaterales, etc...) en el período post ictal sugieren la presencia de una lesión intracraneana focal, como en el caso de trastornos inflamatorios, vasculares o neoplásicos. Los déficits generalizados indican generalmente un trastorno intracraneano difuso o bien un problema extracraneano. El hemograma, bioquímica sanguínea y análisis de orina están indicados para detectar fundamentalmente trastornos de tipo metabólico. Cualquier alteración en los órganos claves de la economía (insuficiencia renal, insuficiencia hepática, anastomosis porto-cava) o en glándulas endócrinas (hipotiroidismo, insulinoma, etc...) puede causar alteraciones electrolíticas (hipocalcemia, hiperkalemia), alteraciones en el metabolismo de los carbohidratos (hipoglucemia) o de los lípidos (hipercolesterolemia, hiperlipidemia), o acumulación de metabolitos o productos tóxicos (amoníaco, mercaptano, indoles, ácidos grasos de cadena corta, aminas biógenas) que se manifiestan clínicamente con crisis cerebrales. Considerando todos estos trastornos que potencialmente pueden causar crisis cerebrales, resulta obvia la importancia del hemograma completo y el perfil bioquímico sérico ante un síndrome convulsivo. La bioquímica mínima y básica debería incluir glucemia, uremia, creatinemia, GPT (ALT), colesterolemia, FAS y CPK. Cuando existe evidencia de deficiencia neurológica multifocal se indican testeos serológicos para ViLeF, VIF, PIF y toxoplasmosis, teniendo en cuenta los alcances y las limitaciones de estas pruebas . A partir de esta base de datos mínima pueden pedirse pruebas adicionales para ampliar el protocolo diagnóstico. El análisis de LCR puede aportar datos al diagnóstico, aunque en general la información que brinda es inespecífica (11, 12). El EEG es sumamente útil por sus características de no invasivo, económico y repetible a voluntad (1, 8, 9, 19). Permite documentar el origen epiléptico de ciertos trastornos conductuales como ciertos tipos de agresividad o de automutilación, que tienen su asiento anatómico en el sistema límbico o en la corteza somatosensorial. Además tienen una alta sensibilidad para la detección de epilepsias sintomáticas producidas por hidrocefalia, neoplasias o alteraciones estructurales (8, 9). Pero, sin lugar a dudas, son los medios de diagnóstico por imágenes (particularmente la Resonancia Magnética) los que contribuyen a la definición del diagnóstico definitivo.

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