Tratamiento
El éxito o el fracaso del tratamiento de los desórdenes convulsivos se basa en el correcto diagnóstico del síndrome epiléptico, en cuanto a su naturaleza idiopática, sintomática o criptogenética. La mejor forma de terapia consiste en la eliminación o la corrección del factor causal, si lo hubiera. Otro aspecto a tener en cuenta ante una epilepsia sintomática es el grado de lesión cerebral residual y/o preexistente, que puede perdurar aunque se elimine la causa que le dio origen. El pronóstico, por lo tanto, dependerá de la capacidad del veterinario para determinar y tratar la anormalidad primaria . Cuando se trate de una epilepsia idiopática o de una enfermedad no progresiva o inactiva, la terapia consiste en la administración de anticonvulsivantes. El fenobarbital es considerado como la droga de elección en los felinos, al igual que en los caninos. La dosis inicial es de 1-2 mg/kg cada 8-12 horas vía oral. Para alcanzar un nivel terapéutico en sangre deben pasar al menos 7 a 10 días; este período es necesario para cada ajuste de dosis. En este tiempo, aún sin alcanzar niveles terapéuticos, se observan los efectos colaterales (sedación, ataxia, polifagia, poliuria, polidipsia). Luego del período de acumulación, el animal se acostumbra y deja de presentar ataxia y sedación. Persisten los demás efectos, principalmente la polifagia. Si el animal en tratamiento padece crisis seriadas o con una frecuencia muy alta que impide la espera a la acumulación del fenobarbital, se puede optar por acumular el fármaco en forma rápida, o su combinación con un anticonvulsivante de acción inmediata como, por ejemplo, una benzodiazepina. Los gatos en tratamiento con fenobarbital deben ser controlados aproximadamente cada 6 meses mediante un hemograma completo, bioquímica sanguínea y determinación del nivel sérico. En los animales que han recibido tratamiento prolongado se observa elevación moderada de los niveles de FAS y GPT (ALT), sin que exista disfunción hepática severa. No se ha informado sobre hepatotoxicidad en el gato. El diazepam se agrega al tratamiento en individuos refractarios y, en ocasiones, puede utilizarse como droga primaria. A diferencia de lo que sucede en caninos, los gatos no parecen desarrollar tolerancia a los efectos anticonvulsivantes de esta droga.
| <<Anterior [1] [2] [3] [4] Siguiente>> |