PARASITOS RESPIRATORIOS
DIROFILARIOSIS
Es menos frecuente que en el perro, pero a los gatos que vivan en zonas endémicas
o bien aquellos que acompañen a sus dueños a dichas zonas, debería
realizárseles pruebas de detección de filarias dentro del panel
diagnóstico de la tos. Los gatos ofrecen una mayor resistencia a la infestación
por Dirofilaria immitis lo que conduce a un menor número de formas adultas
en su corazón (de 1 a 6, siendo la media de 2 formas adultas), y una
menor duración y cantidad de microfilaremia. Debido a estos factores
el diagnóstico de Diforilariosis en gatos no ha sido fácil al
no detectarse microfilaremia en sangre como ocurre en perros y a que los signos
son también diferentes.
Signos clínicos: En las formas agudas son frecuentes los signos
nerviosos como convulsiones, ceguera, síncope... debido a la migración
aberrante de formas adultas a los ventrículos laterales cerebrales. Los
signos pulmonares abarcan cuadros de tos paroxística y disnea y el tromboembolismo
pulmonar agudo es típico de dirofilariosis provocando un cuadro de disnea
severa y muerte súbita. En las formas crónicas, el gato presenta
tos persistente paroxística y cuadros disnéicos. También
hay signos gastrointestinales como vómito, anorexia y pérdida
de peso siendo en algunos gatos el vómito el único signo presente.
Si hay una gran hipertensión pulmonar se produce un cuadro de insuficiencia
de corazón derecho con los signos asociados a él como intolerancia
al ejercicio, adelgazamiento y decaimiento. Si la insuficiencia cardiaca progresa
aparecerán signos de ésta como derrames pleurales y ascitis.
Diagnóstico: Analítica sanguínea: en algunos gatos
la analítica es completamente normal. Podemos encontrar eosinofilia e
hiperglobulinemia que se corresponderá con la presencia de microfilaremia,
pero al ser ésta tan escasa, no será un hallazgo frecuente.
El diagnóstico definitivo se realiza con la detección de antígeno
de Dirofilaria inmmitis adultas. La detección de microfilaremia no es
de utilidad debido a su escasa presencia en gatos.
Tratamiento: Los gatos asintomáticos o que presenten sólo
signos pulmonares leves, generalmente no recibirán tratamiento ya que
los signos no suelen evolucionar. Los gatos con signos claros, serán
tratados con Thiacetarsamide (2.2 mg/kg/ iv/12h/2 días). El tratamiento
suele provocar vómitos y anorexia durante los días de aplicación.
El tratamiento no está exento de riesgos y hay estudios que refieren
que en un porcentaje de gatos se produjo la muerte por edema pulmonar agudo
y fallo respiratorio tras la segunda dosis del fármaco. Además,
el riesgo de tromboembolias es alto durante los primeros quince días
tras la administración del fármaco. Debido a esto, sólo
se tratarán los gatos con alteraciones cardiacas de corazón derecho
y grave hipertensión pulmonar.
AELUROSTRONGYLUS ABSTRUSUS
No es muy frecuente, pero debe ser buscado en las heces de los gatos que hayan vivido en la calle. Su ciclo biológico requiere de un hospedor intermediario. Los adultos se encuentran en el pulmón del gato, en alveolos y bronquiolos y los huevos que ponen pasan a L1 dentro de los alveolos: Las L1 son deglutidas y salen en las deyecciones donde pueden sobrevivir varios meses. Una vez en el medio penetran en el pie de moluscos terrestres (caracoles y babosas). El gato los ingiere y la larva infectiva llega al pulmón vía sanguínea o linfática tras 24 horas de haber sido ingerida.
Signos clínicos: La presencia del parásito en los alveolos
genera una fuerte respuesta inflamatoria, creándose una pneumonía
intersticial y los situados en bronquiolos provocan una bronquitis aguda. La
tos es la sintomatología predominante. En algunos casos puede haber disnea.
Diagnóstico:Se realiza detectando L1 en heces mediante la técnica
de Baerman. Las radiografías muestran un fuerte patrón bronquial
además de un patrón alveolar difuso severo alrededor de las 6
u 8 semanas postinfección.
Tratamiento: Antihelmíntidos:
POLIPOS NASOFARINGEOS
Suelen aparecer en gatos jóvenes. El pólipo crece desde el oido
medio y se extiende dentro de la faringe a través de las trompas de Eustaquio
llegando a alcanzar un tamaño considerable. Su presencia provoca estornudos,
descarga nasal bilateral, tos y dificultad respiratoria ya que crea un cuadro
obstructivo de vías respiratorias altas.
Diagnóstico: Radiografía: En proyecciones oblícuas
para separar las bullas timpánicas, se aprecia un aumento de densidad
y engrosamiento irregular de la bulla afectada. En la otra proyección
se apreciará un aumento de densidad en la zona de proyección de
la laringe. Mediante la tranquilización del gato y explorando la zona,
hallaremos una masa que desplaza ventralmente el paladar blando y se sitúa
en la nasofaringe. En algunos casos se puede apreciar dentro del oido externo
al explorar éste.
Tratamiento: Siempre quirúrgico.
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