Autor: Erick Lucero Tapia
El gato es un animal netamente territorial, si bien es posible su socialización
con diferentes especies incluyendo la suya, esta no es obligada. Más
aún que en el perro, animal reconocidamente social, la naturaleza y calidad
de los contactos con los demás y el carácter de ansiedad o calma
de la madre felina durante la gestación van a influir sobre la capacidad
de adaptación y, por tanto, sobre la frecuencia y gravedad de las reacciones
de ansiedad en el gato, cuya causa más frecuente se basa principalmente
en alteraciones en su entorno, tomando un segundo lugar la relación con
otros individuos.
El término ansiedad en medicina veterinaria se puede definir como un
estado en el cual aumenta la probabilidad de obtener reacciones emocionales
análogas al miedo en respuesta a cualquier variación del medio
interior o exterior. Existe, en consecuencia una desorganización de los
autocontroles y una pérdida de las capacidades de adaptación a
cualquier variación del medio.
Manifestaciones de ansiedad
Orgánicas
La taquicardia y la taquipnea son menos frecuentes en el gato que en el perro. Sin embargo es posible observarla en nuestra consulta o recoger datos de dueños de gatos sobre la aparición de esta manifestación en situaciones altamente estresantes.En casos crónicos de manifestaciones de ansiedad, uno de los síntomas más observados es la aparición de heces blandas y signos de colitis, en muchas ocasiones sin respuesta al tratamiento sintomático.El sudor a través de los cojinetes plantares junto con midriasis es un buen indicador de la intensidad y tipo de ansiedad que el gato presenta en la consulta. Así, tenemos que se correlaciona un aumento en el sudor y midriasis con una baja probabilidad de agresión por miedo durante el examen. Por otro lado, la presencia de miosis y cojinetes secos nos puede indicar una posible reacción agresiva debiendo tener prudencia durante el manejo.
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