Examen físico
Tos inducible, a veces a la auscultación ruidos pulmonares ásperos.
Diagnóstico
El diagnóstico depende del examen clínico, identificación de larvas en materia fecal y secreciones respiratorias y Rx.
Examen fecal: observación del primer estadío larval. Los huevos de los gusanos pulmonares por lo general incuban dentro del sistema respiratorio de modo que resulta necesario la extracción larval a partir de las heces mediante método de Baermann.
Los lavados transtraqueales o la aspiraciones de las secreciones traqueobronquiales pueden demostrar huevos o larvas del parásito.
Radiografía torácica: se pueden apreciar densidades nodulares pequeñas y mal definidas a lo largo de los campos pulmonares, similares a los procesos metastáticos o micetógenos. Los campos pulmonares caudales presentan la mayor afectación. Las reacciones inflamatorias también pueden generar los patrones bronquial, intersticial y alveolar. Esto se puede confundir con bronquitis alérgica.
Hemograma completo: respuesta variable; se puede detectar eosinofilia, basofilia, neutrofilia o monocitosis.
Diagnóstico diferencial
Bronquitis alérgica (no parasitaria), bronquitis crónica, traqueobronquitis infecciosa, bronconeumonía, neumonía granulomatosa, migración hepatopulmonar de helmintos entéricos.
Tratamiento
Implica la destrucción del parásito, la reducción de la reacción parenquimatosa y la instrucción al propietario sobre medidas preventivas de futuras infecciones.
Prevención
Evitar el contacto con huéspedes intermedios y de transporte. El daño pulmonar crónico es posible con las cargas persistentes y abundantes de Aelurostrongylus abstrusus.
Conclusión
Si bien no se puede considerar como una enfermedad de alta frecuencia de aparición, tampoco como una esporádica y si asociamos a esto su fácil diagnóstico es mas que lógico pensar que en un futuro aumente la casuística de la misma.