Constitución y forma

Autor:  Federico  Curra Gagliano  Página Web: » Caninum.com

La teoría vírica en la génesis de los tumores ha alcanzado una gran importancia en el momento actual, habiéndose llegado al conocimiento de un abundante número de virus oncogénicos. El virus del papiloma perteneciente al grupo de los papovavirus, es el causante de la palilomatosis bucal del perro, y en el carcinoma mamario de la gata se ha detectado en diferentes ocasiones, partículas víricas, lo que hace suponer que sea un virus el causante del proceso.

Finalmente también, se citan los parásitos quienes, a través de su acción expoliadora causando irritaciones mecánicas continuas, pueden actuar como factor etiológico en la génesis de tumores. Podemos citar el fibrosarcoma del esófago del perro en relación con los nódulos fibrosos submucosos provocados por la parasitosis del nematodo Spirocerca lupi.

Además de las causa externas citadas, también las influencias endógenas poseen una gran importancia en la génesis de los tumores. Sin duda, existen diferencias entre las distintas especies animales, así por ejemplo, en el caballo y mulo de capa blanca, son más frecuentes los tumores de piel (melanomas) que en otras especies animales; por el contrario, los tumores de mama son más frecuentes en la perra y en la gata que en el resto de las hembras de animales domésticos.

Igualmente debemos tener en cuenta, por una parte, la predisposición racial. El mastocitoma aparece con mayor frecuencia en perros de raza Boxer, mientras el osteosarcoma es más corriente en las grandes razas caninas como el San Bernardo. Por otra, está fuera de duda, la existencia de una predisposición individual, es decir, que no todos los animales pertenecientes a la misma raza padecen tumores de la misma forma y a la misma edad.

Entre los factores endógenos que pueden originar tumores, debemos citar a las hormonas. El cáncer de mama de la perra y de la gata es posible que estén favorecidos por la hormona femenina (estradiol),ya que experimentalmente se ha observado que la ovariectomía precoz reduce ostensiblemente la aparición de tumores de mama en aquellos animales donde este proceso es frecuente espontáneamente.

Constitución de los tumores

Los tumores están formados por dos partes: una, de tejido propio y de cuya proliferación celular resulta la masa neoplásica propiamente dicha, denominada parénquima y otra, de un tejido conectivo vascular procedente del crecimiento de los constituyentes normales del organismo y cuya misión es suministrar materiales nutritivos a las células tumorales, recibe el nombre de estroma.

La delimitación entre el parénquima y estroma es a veces muy precisa, pero en otras ocasiones, esta delimitación no es tan clara y los elementos neoplásicos infiltran el estroma. Las relaciones proporcionales entre estas dos partes están sujetas a múltiples variaciones. Hay tumores de estroma muy escaso en los que predomina la propia masa tumoral, adoptando en conjunto una consistencia blanda, semejante a la masa encefálica, de ahí que se les denomine tumores medulares o encefaloides, en otros, el tejido estromático está muy desarrollado, llegando a ahogar las células del parénquima. Este tipo de tumores son de consistencia dura y reciben el nombre de tumores escirrosos o escirros.

¿Qué forma pueden tener los tumores?

Los tumores pueden tener multitud de formas, por lo que es difícil establecer una normas de tipo general que sean aplicables para todos. Sin embargo, los originados en el tegumento externo (epitelio de superficie),crecen hacia el exterior adoptando forma fungosa, poliposa, dendrítica, etc. Si el tumor crece en el tejido conectivo, debajo de un epitelio, puede adoptar la forma de placa o nódulo o aparecer como un engrosamiento de la superficie y palparse como una induración.

Los tumores que crecen en un órgano o tejido sólido, tienden a adoptar una forma esférica, distorsionada en ocasiones por la presencia de estructuras duras que no se dejan deformar por la presión que ejerce el tumor al crecer. Suelen estar bien delimitados del tejido vecino, incluso por la presencia de una barrera, cubierta o cápsula. Otras veces sus límites están mal definidos, no siendo posible por palpación, o a simple vista, saber la extensión de tumor, por lo que la parte afectada aparece tumefacta y aumentada de tamaño, pero sin adoptar una forma determinada.

<<Anterior   [1]  [2]    Siguiente>>