Ciclo de desarrollo de las pulgas
Los huevos de la pulga se depositan al azar, cayendo donde el animal huésped se halla en aquel preciso momento, desde la piel al suelo. De esta manera se reparten por la totalidad del ambiente. En función de las condiciones ambientales, las larvas blancas, eclosionan al cabo de 1 a 10 días. Evitan la luz y se arrastran hasta las grietas, fisuras, textiles y fibras de alfombras. En esta situación se alimentan de residuos orgánicos y, sobre todo, de la sangre evacuada por las pulgas adultas, que es necesaria para coronar con éxito su desarrollo. Dentro de un período entre 5 y 14 días dependientes en cada caso de la temperatura y de la humedad relativa del aire, mudan dos veces y se transforman en crisálidas, que son la tercera larva de color parduzco y 5 mm de longitud, dentro de un capullo que han tejido ellas mismas.
El desarrollo dentro del capullo dura entre 5 y 19 días. Al contrario de las larvas, que son muy sensibles a los factores climáticos y a los insecticidas, la pulga se halla muy bien protegida dentro del capullo.
La pulga adulta, totalmente desarrollada, permanece inicialmente dentro del capullo y no eclosiona hasta que no recibe un estimulo adecuado. Estas condiciones se dan cuando, por ejemplo, el animal hospedante se acuesta sobre su cama o cuando una persona pisa una alfombra infestada con estos parásitos. Si faltan estos estímulos, porque no hay un huésped adecuado en los recintos infestados, la pulga adulta puede resistir hasta 5 meses, atrincherada dentro del capullo.
| <<Anterior [1] [2] [3] [4] Siguiente>> |