En el caso de los gatos, para llegar a un diagnóstico definitivo de qué proceso alérgico se trata, en primer lugar se confirma o descarta una DAPP mediante el control de pulgas; si no existe mejoría se realiza una dieta de eliminación; y si no mejora se considera que es una atopia. Si se desea realizar una desensibilización del paciente se deben hacer pruebas complementarias, aunque tanto en la primera como en estas últimas la experiencia en gatos es limitada.
En cualquier caso, tanto en perros como en gatos, antes de realizar un control estricto de pulgas o una dieta de eliminación, es imprescindible que los dueños del animal estén plenamente concienciados de las condiciones de estos ensayos, ya que se requiere de su plena colaboración. Si no es así es preferible no realizar estas pruebas ya que sus resultados no serán fiables, lo que provocará finalmente desconfizanza de los propietarios hacia el veterinario.
Pruebas para determinar a qué alergenos es sensible el animal
Cuando se desea realizar la desensibilización de un paciente con atopia, es imprescindible conocer a qué alergenos es sensible. En la práctica se disponen hoy en día de dos pruebas: la intradermorreacción y la determinación de IgE específica de alergeno mediante técnica ELISA.
La intradermorreacción consiste en inyectar en la piel de los perros una pequeña cantidad de los distintos alergenos. En el caso de que sea sensible a un alergeno se produce una reacción inflamatoria en el punto de inyección, a los 10-20 minutos. Ésta es la técnica más fiable, aunque tiene como desventaja que debe rasurarse una zona de la capa del animal, en la cual se realiza la prueba.
En el caso de los gatos existen varias limitaciones: por un lado es imprescindible anestesiar al paciente para realizar el test (en los perros no es necesario, y si es una animal muy nervioso suele ser suficiente con un tranquilizante); además la técnica es más difícil de realizar ya que tienen una piel muy fina, y la lectura de las reacciones es más compleja que en el caso de los perro.
La determinación de IgE específica de alergeno mediante técnica ELISA es la alternativa a la intradermorreacción. Se realiza en el suero sanguíneo, por lo que al paciente sólo se le debe extraer una muestra de sangre. Las ventajas de este test es que es más cómodo para el animal y que se puede realizar en individuos que tienen toda la superficie corporal afectada por la enfermedad, en cuyo caso no es posible encontrar un área sana donde realizar la intradermorreacción. Los inconvenientes es que es menos fiable, más cara y, en el caso de los gatos, de que no existen estudios que verifiquen la validez de los escasos ELISAs comercializados.
Antes de realizar cualquiera de estos ensayos es imprescindible suprimir el tratamiento con antipruriginosos (corticoides y/o antihistamínicos) en los animales que se estén tratando, durante un período de tiempo variable, desde 1 semana a 2 meses, según el producto aplicado.
Dieta de eliminación
La dieta de eliminación consiste en alimentar al paciente durante un período de unos 2 meses exclusivamente con una carne y un vegetal que no consuma habitualmente; en el caso de los gatos sólo se necesita una carne. Las carnes utilizadas pueden ser las de cordero, caballo, pavo, conejo, etc, ya que no suelen entrar en la dieta habitual de nuestras mascotas.
Para realizar el test es preferible usar una dieta hecha en casa, evitando el uso de dietas "hipoalergénicas" comerciales, ya que 1 de cada 5 animales enfermos no mejoran con estas últimas. Sólo en el caso de los gatos, debido a los hábitos alimenticios de los felinos, cuando no aceptan una dieta hecha en casa se puede recurrir a un pienso comercial "hipoalergénico", como mal menor.
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