Uso de corticoides en alergias
El uso de corticoides en los procesos alérgicos de perros y gatos da muy buenos resultados, como norma general. Sin embargo su administración a largo plazo, durante meses o años, provoca efectos secundarios importantes, principalmente en perros, ya que los gatos son bastante resistentes a estos fármacos.
Para evitar o retrasar la aparición de estos efectos secundarios se deben seguir las siguientes normas:
Uno de los efectos secundarios que aparecen con el uso de corticoides a largo plazo, y que puede ser fácilmente solucionable por el dueño, es la poliuria (mayor producción de orina), por lo que se debe estar atento a que el perro requiera un mayor número de paseos diarios, y procurar que el animal, tanto perro como gato, tenga siempre agua a su disposición. Si el problema es muy intenso posiblemente se deba a que se usa prednisona o prednisolona, solucionándose cuando estos corticoides se cambian por la metilprednisolona (Moderín®).
Otro punto a tener presente es que usualmente la mascota va a tender a comer más (polifagia) y por lo tanto a engordar, por lo que se debe controlar la cantidad de alimento que tiene a su disposición al día.
Los gatos responden un poco peor que los perros y no es infrecuente que algún gato no responda bien a un corticoide, debiéndose probar algún otro, como la triamcinolona o la dexametasona. Si se usan estas formulaciones se recomienda administrar una dosis cada 3 días, o incluso más si el paciente se controla bien.
Por otro lado, ya hemos comentado que uno de los problemas a largo plazo con los felinos es la dificultad que puede representar el administrar medicamentos vía oral. Por ello, y debido a la resistencia de los gatos a los corticoides, muchos casos se controlan inyectando formas retardadas de corticoides, como el acetato de metilprednisolona (Depo-moderín®) o el acetónido de triamcinolona (Trigón depot®). Como norma se administra una dosis cuando empiezan a aparecer las lesiones de nuevo, siendo usualmente suficiente una inyección cada 3 ó 4 meses una vez que el proceso está controlado.
Terapia no esteroidea alternativa
Los antipruriginosos no esteroideos funcionan peor que los corticoides pero sus efectos secundarios son prácticamente nulos. Siempre se debe ensayar su uso como alternativa a los corticoides, ya que un número importante de animales pueden controlarse sólo con estos fármacos, y en el resto se consigue disminuir la cantidad de corticoides necesarios.
Como norma general se usa una combinación de antihistamínicos y de ácidos grasos poliinsaturados. Existen numerosas preparaciones de ácidos grasos en el mercado, todas ellas con una composición diferente; actualmente se recomienda usar aquéllas que tengan ácidos grasos tanto de la serie omega-3 como de la serie omega-6 (Efa Z, Efavet 1 y 2, Efa 7, Viacután, Unipet ofatabs y granulado). El uso de baños de agua fría también coopera en el control del prurito, usando champús apropiados para estos casos.
En los perros se recomienda ensayar durante un mes el uso de varios antihistamínicos (uno cada semana) combinados con los ácidos grasos, observando qué combinación puede funcionar en el paciente. Los antihistamínicos que mejores resultados han dado son la oxatomida (Oxatokey®) y la clemastina (Tavegil®).
Recientemente se ha comercializado una dieta con una relación de ácidos grasos omega-6/omega-3 optimizada (Eukanuba Lamb & Rice) que parece obtener por sí sola un excelente control en un 40-50% de los perros atópicos.
En los gatos, tanto los antihistamínicos como los ácidos grasos poliinsaturados dan buenos resultados, por lo que se dispone de muchas alternativas. Además de los dos antihistamínicos comentados para los perros, en gatos los mejores resultados se han obtenido con la clorfeniramina (Pruritex SC®). Como ya hemos dicho, la mayor dificultad del manejo en muchos gatos es la administración de los medicamentos vía oral, por lo que en este caso se prefieren los ácidos grasos que se pueden mezclar con el alimento (Unipet granulado).
Tratamiento de las complicaciones
Muchas veces cuando el paciente llega al veterinario, principalmente en perros, éste tiene complicaciones, que se deben tratar igualmente. Las dos principales complicaciones a nivel de la piel son la pioderma (infección de la piel) y la seborrea, generalmente seca (exceso de escamas o caspa).
La pioderma se trata combinando la administración de un antibiótico vía oral con el uso de un champú antiséptico. El tratamiento dura en la mayor parte de los casos entre 15 y 30 días. Existen numerosos antibióticos que se pueden usar (para una información más profesional), aunque en principio se debe administrar uno de estrecho espectro de acción, como la lincomicina (Lincocín®).
Respecto de los champús, en la primera semana se debe bañar al animal 2 ó 3 veces, dejando actuar al menos 5-10 minutos al champú antes del aclararado. Posteriormente un baño semanal puede ser suficiente. En el mercado se pueden encontrar muchos champús para su uso en perros, recomendándose el uso de alguno que lleve peróxido de benzoílo o clorhexidina.
La seborrea seca se controla usando champús que hidraten la piel, y que regulen la producción y eliminen el exceso de escamas que produce la piel.
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