Alergías VII

Autor:  Juan  Rejas López  Página Web: » Univer. León: Dpto. Patología Animal

Tratamiento

Aviso importante: Los tratamientos que aquí se detallan siempre deben ser bajo control veterinario. No medique a su perro o gato por su cuenta, podría resultar peligroso para su mascota.

Es fundamental comprender que las alergias son enfemedades controlables pero no curables, por lo que se deben tratar a los pacientes durante toda su vida, aunque la intensidad de la terapia puede variar de un momento a otro. El tratamiento de las alergias se basa en tres puntos:

1. Evitar o, cuando no es posible, disminuir el contacto con el alergeno: es la base del tratamiento de la DAPP y de la alergia a los alimentos; en el caso de la atopia, alternativamente se puede intentar una desensibilización del paciente.

  • En la atopia sólo ocasionalmente se puede evitar el contacto con el alergeno, pero frecuentemente se puede disminuir: así, en el caso de animales alérgicos al ácaro del polvo y/o a las escamas de personas se produce una clara mejoría cuando se le prohibe la entrada al interior de la casa, siempre que se disponga de un jardín donde pueda residir.
  • En la DAPP se realizará un control continuo de pulgas.
  • En la alergia a los alimentos se le alimentará con una dieta que no lleve los ingredientes nocivos. Lo más cómodo es usar las dietas "hipoalergénicas" comerciales, aunque en algunos animales no es posible encontrar ninguna que funcione, en cuyo caso el veterinario debe formular una dieta equilibrada para preparar en casa.

2. Tratar farmacológicamente con antipruriginosos: cuando no es posible controlar la enfermedad con los métodos anteriores se pueden administrar fármacos que controlen el prurito y la inflamación:

  • En el perro los que mejores resultados dan son los corticoides pero sus efectos secundarios a largo plazo son muy intensos; alternativamente se pueden usar fármacos no esteroideos (anthistamínicos y ácidos grasos) pero sus resultados son peores y requieren ensayos en cada animal. Lo recomendable en estos casos es (1) controlar la enfermedad inicialmente con corticoides, y (2) cuando hayan desaparecido los síntomas, intentar reemplazar los corticoides con fármacos no esteroideos.
  • En el gato las consideraciones son distintas: por un lado los corticoides no tienen unos efectos secundarios a largo plazo tan drámaticos como en perros; y en segundo lugar los fármacos no esteroideos funcionan mejor que en los perros. El mayor problema a largo plazo con los gatos es que en muchos casos la administración frecuente de medicación por vía oral es una verdadera tortura para los dueños. Es por ello que en estos casos se usan formas retardadas de corticoides inyectables, requiriéndose unas pocas inyecciones al año; estas formas se pueden usar a largo plazo en gatos debido a la resistencia de los mismos a los corticoides, y no son nunca una alternativa utilizable en los perros.Antiguamente se utilizó mucho el acetato de megestrol como antipruriginoso esteroideo en gatos. Hoy en día no se debe usar ya que sus efectos secundarios son muy importantes, y porque disponemos de un gran arsenal de posibilidades terapéuticas que funcionan bien. Sólo en casos excepcionales en los que absolutamente nada funciona, se justifica su uso.
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