Tratamiento
Aviso importante: Los tratamientos que aquí
se detallan siempre deben ser bajo control
veterinario. No medique a su perro o gato por su cuenta, podría resultar
peligroso para su mascota.
Es fundamental comprender que las alergias son enfemedades controlables pero
no curables, por lo que se deben tratar a los pacientes durante toda su vida,
aunque la intensidad de la terapia puede variar de un momento a otro. El tratamiento
de las alergias se basa en tres puntos:
1. Evitar o, cuando no es posible, disminuir el contacto con el alergeno: es
la base del tratamiento de la DAPP y de la alergia a los alimentos; en el caso
de la atopia, alternativamente se puede intentar una desensibilización del paciente.
- En la atopia sólo ocasionalmente se puede evitar el contacto con el alergeno,
pero frecuentemente se puede disminuir: así, en el caso de animales alérgicos
al ácaro del polvo y/o a las escamas de personas se produce una clara mejoría
cuando se le prohibe la entrada al interior de la casa, siempre que se disponga
de un jardín donde pueda residir.
- En la DAPP se realizará un control continuo de pulgas.
- En la alergia a los alimentos se le alimentará con una dieta que no lleve
los ingredientes nocivos. Lo más cómodo es usar las dietas "hipoalergénicas"
comerciales, aunque en algunos animales no es posible encontrar ninguna que
funcione, en cuyo caso el veterinario debe formular una dieta equilibrada
para preparar en casa.
2. Tratar farmacológicamente con antipruriginosos: cuando no es posible controlar
la enfermedad con los métodos anteriores se pueden administrar fármacos que
controlen el prurito y la inflamación:
- En el perro los que mejores resultados dan son los corticoides pero sus
efectos secundarios a largo plazo son muy intensos; alternativamente se pueden
usar fármacos no esteroideos (anthistamínicos y ácidos grasos) pero sus resultados
son peores y requieren ensayos en cada animal. Lo recomendable en estos casos
es (1) controlar la enfermedad inicialmente con corticoides, y (2) cuando
hayan desaparecido los síntomas, intentar reemplazar los corticoides con fármacos
no esteroideos.
- En el gato las consideraciones son distintas: por un lado los corticoides
no tienen unos efectos secundarios a largo plazo tan drámaticos como en perros;
y en segundo lugar los fármacos no esteroideos funcionan mejor que en los
perros. El mayor problema a largo plazo con los gatos es que en muchos casos
la administración frecuente de medicación por vía oral es una verdadera tortura
para los dueños. Es por ello que en estos casos se usan formas retardadas
de corticoides inyectables, requiriéndose unas pocas inyecciones al año; estas
formas se pueden usar a largo plazo en gatos debido a la resistencia de los
mismos a los corticoides, y no son nunca una alternativa utilizable en los
perros.Antiguamente se utilizó mucho el acetato de megestrol como antipruriginoso
esteroideo en gatos. Hoy en día no se debe usar ya que sus efectos secundarios
son muy importantes, y porque disponemos de un gran arsenal de posibilidades
terapéuticas que funcionan bien. Sólo en casos excepcionales en los que absolutamente
nada funciona, se justifica su uso.