Atopia
La atopia es una alergia que se desarrolla frente a alergenos presentes en el ambiente, que contactan con el individuo a través de las vías respiratorias y de la piel.
Existen muchos alergenos que pueden sensibilizar a los perros y gatos, pero los más frecuentes son el ácaro del polvo y las escamas o epitelios de otros animales, incluido el hombre. La alergia a pólenes es mucho menos frecuente que las anteriores
En perros los primeros síntomas de prurito suelen aparecer entre los 1 y 3 años de edad, aunque muchos propietarios acuden al veterinario años más tarde cuando la picazón es más intensa. El prurito generalmente se produce en todas las épocas del año, ya que el perro tiene contacto con el alergeno todos los días; sin embargo, cuando sólo tiene alergia a pólenes, o cuando existe un componente muy importante de alergia a la picadura de pulgas, el prurito es estacional, apareciendo sólo en los meses de polinización o, en el caso de las pulgas, en épocas cálidas. Prurito facial Prurito generalizado La distribución más típica del prurito es a nivel de la cara y de las manos, aunque puede afectar cualquier área corporal e incluso ser generalizado. El rascado continuo a nivel de la cara provoca que muchas veces exista otitis y/o conjuntivitis (inflamación de los oídos y la conjuntiva, respectivamente).
Los gatos suelen manifestar los primeros síntomas entre los 6 meses y los 2 años de edad, aunque se han citado incluso casos en que la atopia apareció a los 14 años.
Dermatitis alérgica a la picadura de pulgas (DAPP)
La DAPP es una reacción alérgica a alergenos presentes en la saliva de las pulgas. En algunas áreas geográficas, cálidas y húmedas, es la enfermedad más frecuente de la piel de los perros y gatos; sin embargo, en otras zonas del país, con menor intensidad de pulgas, la atopia tiene una mayor incidencia. De todas las formas, la presencia de ambas enfermedades en un mismo animal es muy común.
Es muy importante diferenciar la DAPP de la infestación por pulgas. En el primer caso, la presencia ocasional de alguna pulga es suficiente para producir prurito, por lo que el control de pulgas en el ambiente del animal debe ser muy estricto. En el segundo de los casos, para producir unos síntomas similares debe haber un número muy superior de pulgas.
En el caso de los gatos, los hábitos de vida son determinantes para el desarrollo de la enfermedad, ya que aquéllos que poseen libre acceso al exterior tienen un mayor contacto con pulgas. DAPP crónica DAPP muy crónica En perros el signo más característico es la aparición de prurito en el área lumbar, aunque con el tiempo puede extenderse a otras zonas. Generalmente en un inicio el proceso es estacional, en verano-otoño, cuando la incidencia de pulgas es mayor, aunque con el tiempo el prurito puede aparecer a lo largo de todo el año.
En gatos los signos pueden ser muy diversos, tal y como se comentó más arriba.
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