Que es y porqué se produce la torsión de estómago

Autor:  Federico  Curra Gagliano  Página Web: » Caninum.com

Setter Irlandés

La dilatación gástrica vólvulo (DGV), también llamada por el nombre de bloat (hinchamiento) o torsión de estómago, es una condición canina que puede suponer una amenaza para la vida del animal y que está asociada con una distensión aguda del estómago y la posibilidad de torsión por el eje del mismo. Los procesos clínicos resultantes se encuentran entre los más complejos y difíciles a los que se tiene que enfrentar el veterinario. Desafortunadamente, la causa de esta enfermedad no se ha podido todavía determinar de forma concluyente, a pesar de las excelentes investigaciones que se han realizado recientemente en la materia.

Los perros susceptibles de padecer la DGV sufren una movilidad excesiva del estómago debido a la fijación débil de los ligamentos. Los perros con una fijación de ligamentos normal pueden presentar un cuadro de hinchamiento, que no obstante no progresará hasta una DGV.

La dilatación gástrica aguda se produce por una acumulación de gases en el estómago que el perro no puede expulsar.

No está del todo claro si la dilatación ocurre antes de la torsión o al contrario. En cualquiera de los dos casos, el perro no puede descargar el contenido del estómago debido a que éste se encuentra retorcido a ambos extremos. De esta forma, la presión en este órgano aumenta, provocando cambios que ponen en riesgo la vida del animal y que afectan asimismo a otros órganos. Si esta situación no se corrige con rapidez el perro entrará en un estado de shock y morirá.

San Bernardo

Esta enfermedad se presenta con mayor frecuencia en razas grandes de pecho profundo, tales como el Dogo Alemán, San Bernardo, Borzoi, Pastor Alemán y Setter Irlandés, aunque también se ha observado en el Basset Hound, Teckel y Pequinés.

El perro suele llegar al veterinario con dolores abdominales, hinchamiento y salivación excesiva, mostrándose nervioso y con ganas de vomitar. ¡Es preciso actuar de inmediato!.

El veterinario aliviará la presión estomacal y estabilizará al paciente mediante el tratamiento del shock. También podrá decidirse en esos momentos por un procedimiento quirúrgico para corregir el vólvulo (torsión). Desgraciadamente, muchos perros mueren a pesar de la pronta intervención del veterinario.

Es evidente que se trata de una situación que es preferible prevenir antes que curar.

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