¿Puede ser la epilepsia un desorden hereditario?
Siendo la epilepsia un problema que se presenta en individuos consanguíneos se considera un desorden de tipo genético. Sin embargo y a pesar de que no se ha encontrado el mecanismo de transmisión hereditaria, se sabe que algunas razas existe una mayor incidencia, estas son: pastor alemán, san bernardo, beagle, setter irlandés y poodle francés. Aunque otras razas no aparecen enlistadas, hay que mencionar que el problema se puede presentar en cualquier individuo de cualquier raza.
¿Qué puede hacer el propietario de un perro durante el ataque?
Excepto durante un ataque de epilepsia verdadera cuya duración sea de mas de 30 minutos, lo cual lo hace un problema de urgencia y de visita a la clínica veterinaria, el dueño debe estar tranquilo, pues en general este padecimiento no representa riesgo de muerte para el paciente. Durante el episodio el dueño no deberá acercarse al animal, pero sí deberá evitar que se golpee con artículos que existan a su alrededor como muebles u otros objetos. Durante el ataque el animal atraviesa una enajenación en donde desconoce a su dueño y al medio que lo rodea. Por este motivo hay que mantenerse sólo en observación para determinar otros factores importantes para el clínico como son la fecha de presentación del ataque y su duración, esto con el fin de hacer juicios a la hora de establecer un tratamiento, la dosis y la frecuencia del mismo. En caso de ser necesario trasladar al animal a la clínica, deberá hacerse envuelto en toallas o sábanas confinado en una jaula de transporte de ser posible para evitar golpes durante el viaje.
Perspectivas familiares
Para un adulto, un ataque epiléptico de la mascota familiar no debe
ser una experiencia sofocante, pero para un niño puede llegar a ser terrible.
Afortunadamente, muchos ataques son nocturnos o pueden pasar desapercibidos
por los jóvenes de la familia. Sin embargo, en caso de presentarse una
etapa "aura" y haber niños alrededor, sugerimos distraerlos
y evitar a como de lugar su presencia en el lugar. En caso de que el niño
tenga 3-4 años de edad, sería muy conveniente tratar de explicarle
el padecimiento de la mascota para que esté prevenido en caso de que
le toque ser testigo de uno de los ataques. Explicarle que los ataques se pueden
volver a presentar sería muy cómodo y alentador para el niño,
pues ellos llegan a comprender la enfermedad que padece su mascota. Es necesario
explicarle al niño que su animalito está en tratamiento permanente
para controlarle en lo posible los ataques y que estos episodios duran poco
en relación al tiempo que el animal se encuentra sin ellos.
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