Por: Dr. Andrés J. Flores Alés
¿Qué es la video-otoscopia?
Por otoscopia se entiende la observación directa del conducto auditivo
y de la membrana timpánica. Esta visualización directa de la mucosa
es un procedimiento diagnóstico de por sí en muchos casos pero
además nos permite realizar toma de muestras (biopsias, citología,
cultivos) seguras bajo control visual y algunos procedimientos operatorios como
la extracción de cuerpos extraños y cauterización de pólipos.
Si bien para una exploración rápida del canal aditivo suele ser
suficiente con el uso del tradicional otoscopio de mango con pilas o bateria,
para un reconocimiento más profundo y detallado el uso de un telescopio
o endoscopio rígido es preferible, pues la magnificación de la
imagen en un monitor o pantalla de TV facilita la inspección, la hace
más coordinada con el veterinario y su ayudante y sobre todo provee de
un material gráfico en fotografias y/o vídeo que facilita la explicación
ante el propietario, a la vez que posibilita el archivo y posterior estudio.
No se trata de tener una óptica rígida para hacer solo oto-endoscopias
sino saber que ese mismo endoscopio podemos utilizarlo para otras técnicas
de diagnóstico directo como rinoscopias, citoscopias, vaginoscopias y
artroscopias, máxime cuando la Oto-Endoscopia o Video-Otoscopia es tal
vez de las técnicas de imagen por endoscopias más faciles de realizar
en la clínica.
Equipo e instrumental
Para la oto-endoscopia empleamos habitualmente como endoscopio un telescopio
rígido de 2’7 mm de diámetro y de 30º de ángulo
de visión, que permite una exploración más fácil
con escasos movimientos de rotación. Puede emplearse igualmente de otros
angulos. Este diámetro de telescopio es adecuado para la mayoria de nuestros
pacientes caninos. El endoscopio se acopla a una fuente de luz fria mediante
cable de fibra optica.
Si queremos lo más básico la visión puede hacer directamente
a través de la optica, pero si pretendemos cuidar nuestra espalda y lumbares
y disfrutar de lo que hoy nos ofrece la técnica aplicaremos a la optica
una cámara de video que mande la imagen a un monitor de TV. Desde el
monitor de TV se pueden imprimir fotografias si se dispone de videoimpresora
y de grabar la película de la exploración si se cuenta con videobrabadora,
lo cual es muy util como documentación gráfica.
Una vaina de dos vias (para introducir líquido de lavado y aspirar) con
un canal de trabajos (para introducir pinzas de biopsias, de cuerpos extraños,
electocauterio) completa el instrumental. Si realizamos oto-endoscopia terapéutica
ello es por supuesto imprescindible. No obstante aconsejamos que para simples
oto-endoscopias diagnósticas no prescindamos de la protección
que suministramos al telescopio al trabajar con él dentro de la vaina,
aunque ello nos limite en ciertos perros, la capacidad de penetración
en profundidad, pues siempre hay que recordar que estamos manipulando un equipo
muy valioso y fragil.
Indicaciones
Cualquier síntoma de otitis externa u otitis media justifica la exploración otoscópica. Todos conocemos cuales suelen ser estos signos clínicos: sacudidas de la cabeza, rascado de la orejas, flujo de cualquier tipo por el conducto auditivo externo, molestias y dolor o cualquier sindrome neurológico como ataxia, perdida del equilibrio u otro compatible con un síndrome vestibular periférico.
El papel de la otoscopia en el protocolo diagnóstico-terapéutico de un paciente con otitis
En la valoración del perro con síntomas de otitis no se debe
prescindir de la anamnesis y reconocimiento físico general. Dado que
en muchos casos se requiere sedación profunda o anestesia general para
examinar cuidadosamente el conducto auditivo externo y la membrana timpánica
no es superfluo proponer al cliente el realizar un análisis de sangre
previo como chequeo preexploratorio, que podrá ser más o menos
amplio dependiendo del estado general del paciente y de su edad
Pero no hay duda de que la parte más importante es el examen otoscópico
ya que al obtener una visión directa de la mucosa del meato y de la membrana
tímpanica (no siempre) conseguimos una información de gran valor
que condiciona el protocolo a seguir en respuesta a las lesiones encontradas.
Para ello y como en cualquier otra técnica endosccópica es prioritario
saber distinguir el aspecto fisiológico del patológico.
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