Exploración
El paciente, tras haber sido sedado o anestesiado, en dependencia de su caracter
colaborador o no, se coloca en decubito lateral con el oido a explorar lógicamente
libre. El crecimiento del pelo, el cerumen, suciedad y pus en los pacientes
aquejados de otitis requiere una limpieza del canal auditivo antes de introducir
el endoscopio. Si no se emplea anestesia es aconsejable que un ayudante mantenga
sujeto al perro para evitar en lo posible movimientos bruscos de la cabeza que
podrían dañar a la optica y a él mismo. El veterinario
endoscopista se colocará en la posisisíón más cómoda
para visualizar la pantalla del monitor a la vez que manipula el endoscopio
con la mano derecha mientras que con la izquierda tracciona ligeramente de la
oreja; esta maniobra permite que el video-otoscopio pueda ser introducido sin
problemas hasta llegar al final de la parte vertical del meato, momento en que
se gira lateralmente para continuar con la imspección de la parte horizontal
del canal auditivo. El reconocimiento de las paredes se hace pues tanto al entrar
como al salir. Esta técnica endoscópica tiene la misma premisa
que las demás endoscopias: nunca avanzar a ciegas, no tener prisas y
ser cuidadosos. El canal auditivo normal es bastante liso, algo húmedo,
con muy poco cerumen y habitualmente de color rosa pálido. Dependiendo
de las razas hay más o menos crecimiento de pelo, sobre todo en la parte
vertical.
Al fondo se localiza la membrana timpánica. No siempres se puede impeccionar
esta ya que puede tener adherido secrecciones que no se retiraron con la limpieza
previas. En estos casos se puede intentar un lavado in situ con suero
fisiológico o retirar dichas secrecciones ayudandose de pinzas y siempre
bajo visión directa, ya que de lo contrario se corre el riesgo de producir
perforación iatrogenica y ante la duda es preferible interrumpir la exploración
en este punto.
Recordemos que la membrana timpánica normal es traslucida, de aspecto
brillante, de color gris perla, con tensión ligeramente concava y con
visualización de los vasos sanguineos.
Los hallazgos patológicos endoscópicos que podemos encontrar son
el resultado de la inflamación, puede haber hiperplasia con la luz del
conducto estrechada, puede existir enrojecimiento, desvitalización e
incluso ulceración del epitelio. La cantidad y la naturaleza del exudado
y cualquier cambio en la membrana timpánica, de aspecto nebuloso u opaco,
de color distinto al fisiológico o presionada por secrecciones adheridas
a ella, hay que que anotarlo en la ficha de expoloración otoscopica como
hallazcos patológicos.
Igualmente hallazgos endoscópicos patológicos son lesiones en
masas, cuerpos extraños (espigas) y parasitos (acaros). Cualquier anormalidad
detectada deberia documentarse en vídeo o fotografias si ello fuera posible.
Los procedimientos de endocirugia en el meato acustico o cirugía minimamente
invasora que podemos hacer con esdoscopia otoscópica en medicina canina
están limitados por ahora a la extracción de cuerpos extraños
y a la polipectomia de pequeños tumores.
No obstante esta limitación la video-otoscopia diagnóstica cumple
sobradamente su cometido pues la toma de muestras de las zonas más afectadas
nos ayudan, con la participación del laboratorio y/o de otras pruebas
diagnósticas, a diferenciar entre las posibles causas de otitis: bacteriana,
micótica, cuerpos extraños, neoplasias y traumatismo.
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