Maloclusión en conejos

Autor: Asoc. Nac. Amigos del Conejo  Página Web: » Asoc. Nac. Amigos del Conejo
Maloclusion conejos

Los conejos poseen una clase de dientes totalmente distintos a los nuestros. Sus dientes crecen durante toda la vida del animal. Los dientes de los conejos son de raíz abierta, esto quiere decir que crecen de forma continua (promedio 12 cm. al año) durante la vida del conejo Poseen seis incisivos, dos pares superiores -un par detrás de otro- y uno inferior, 6 premolares superiores y 4 inferiores, 6 molares superiores y 6 inferiores, los conejos carecen de caninos.

La parte posterior de diente es más blanda, por esta razón, la superficie delantera se desgasta más lentamente. Hay un espacio donde no hay presentes dientes, entre los incisivos y los premolares, esta área se llama diastema. Las causas de la maloclusión son generalmente multifactoriales,  pueden incluir causas infecciosas, genéticas y traumáticas.
La parte superior del diente (la que es visible para nosotros) se llama la corona e inferior se llama la raíz. La raíz solamente es visible con la ayuda de una radiografía. Las coronas demasiado crecidas generalmente son fáciles de ver, pero las raíces con sobrecrecimiento pueden ser pasadas por alto.
La masticación ayuda a mantener los dientes correctamente alineados y desgastados. La enfermedad dental en el conejo doméstico sigue siendo uno de los problemas más comunes consultados a los veterinarios. Los dientes se desgastan aproximadamente unos 3mm por semana. La mandíbula, en descanso, permite que las incisivos se toquen, pero no los dientes posteriores. Un conejo puede utilizar sus incisivos para cortar el alimento sin interferencia de los dientes posteriores. Cuando está listo para masticar, el conejo cambia la posición de la mandíbula y pone los dientes posteriores en contacto.
La masticación del conejo es vertical y horizontal, el conejo corta el alimento con los incisivos y lo muele con los dientes posteriores, por eso necesita que la superficie de los dientes esté bien alineada, para que sean desgastados uniformemente. Si la mandíbula es demasiado corta o estrecha, dará lugar a una alineación incorrecta de los dientes, lo que provocará que las superficies no se desgasten uniformemente y den lugar a problemas.
Para poder ver premolares o molares se requieren herramientas especiales, un otoscopio, un espéculo pequeño o un endoscopio de fibra-óptica para visualizarlos claramente.
Hay que tener cuidado al cortar los dientes, los alicates pueden resultar peligrosos ya que pueden partir el diente y generalmente dejan su superficie desigual. Si un diente se parte, puede producirse una infección de la raíz. La mejor manera de ajustar los incisivos es con el uso de un taladro dental de alta velocidad, esta maniobra se realizará por un veterinario ya que generalmente se requiere la sedación o la anestesia general, debido al riesgo de dañar la mucosa bucal si el paciente se mueve durante el procedimiento. Suele ser necesario cortar los dientes con sobrecrecimiento cada cuatro a ocho semanas.
Si un pedazo de diente roto o extraído queda en la mandíbula puede regenerar un diente nuevo. Lleva de seis a ocho semanas que un diente nuevo entre en erupción.
Si la maloclusión se ha producido como resultado de un absceso en la raíz del diente, los antibióticos se deben administrar antes de realizar la extracción para evitar problemas mayores.
La maloclusión afecta en un 80% a los incisivos, siendo de menor incidencia en los premolares y molares, los cuales son muy difíciles de diagnosticar a simple vista. La palpación y examen visual, incluso bajo anestesia no siempre dejan ver las lesiones presentes, por lo que es muy recomendable una radiografía en la que veremos el estado de las raíces.

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