Cómo es por dentro una serpiente

Autor:  Universidad  De Las Palmas de Gran Canaria  Página Web: » Anatomía de Reptiles

Clasificación

La clasificación morfológica de la clase Reptilia está basada en la presencia o no de ciertas aberturas (ábsides) situadas en la región temporal del cráneo, justo detrás de las órbitas.
Los reptiles actuales se agrupan sólo en dos subclases, Diapsida y Anapsida. Aunque la clase Reptilia presenta un total de cuatro subclases, dos de ellas, Synapsida y Euryapsida, corresponden a reptiles primitivos ya extinguidos.

La subclase Diapsida se caracteriza porque, en su origen, los reptiles pertenecientes a este grupo presentaban dos ábsides en cada región temporal, cada uno de los cuales quedaba limitado por un arco (o barra ósea) en su parte inferior. Con el paso del tiempo, la evolución ha modificado estas estructuras óseas en ciertos órdenes y subórdenes, que más adelante se detallarán. Los reptiles diápsidos están divididos en dos líneas principales

La línea Lepidosauria, que etimológicamente siginifica “reptiles escamosos”, encuadra a los órdenes Rhynchocephalia (con una sola especie viviente, la tuatara) y Squamata (que agrupa a los lagartos, serpientes y lagartos ápodos).

La línea Archosauria significa etimológicamente “reptiles dominantes”, la cual engloba al grupo de reptiles extinguidos más populares de todos los tiempos, los dinosaurios. Como reptiles dominantes vivientes, que así lo son en los nichos ecológicos que ocupan, encontramos el orden Crocodylia.

La subclase Anapsida está caracterizada porque los reptiles aquí descritos, no presentan ábsides en la región temporal. El único orden viviente es el Chelonia, cuyos miembros, evolutivamente hablando, han sufrido importantes variaciones morfológicas respecto a los anápsidos originales.

El esqueleto de los reptiles, presenta ciertas particularidades evolutivas que les han ayudado a colonizar la mayoría de los biotopos existentes en las diferentes zonas biogeográficas que conforman la Tierra. Las mandíbulas de muchos reptiles, no están soldadas entre sí, teniendo la capacidad de distenderse al presentar charnelas que permiten un mayor grado de movilidad (cinesis), lo que favorece determinadas adaptaciones evolutivas a la hora de alimentarse. Los cráneos pueden presentar un mayor número de huesos, respecto a otros vertebrados superiores, al poseer un mayor número de huesos independientes (paraesfenoides, supratemporal). Para mejorar el punto de enfoque hacia un objeto, algunas especies de saurios y tortugas (también la tuatara), poseen osículos escleróticos en el ojo, a modo de pequeñas placas óseas. Los reptiles con dientes, en general, los reemplazan continuamente a lo largo de toda su vida, incluso durante la vejez, y las tortugas presentan un crecimiento continuo en su pico córneo. Esta característica, unido a que ciertas familias no presentan centros secundarios de osificación, epífisis óseas, pudiendo crecer lenta, pero continuamente durante su vida, hace que algunos reptiles no tengan barreras a la longevidad.

Como refuerzo de las paredes de la cavidad abdominal, para así soportar el peso del paquete visceral, los reptiles presentan estructuras óseas y cartilaginosas como las costillas abdominales (gastralia) de los cocodrilos y las barras cartilaginosas (parasternum) de algunos lagartos.

Todos los reptiles son animales de fecundación interna. Son animales ovíparos, pero en algunas serpientes y saurios se da la condición de ovovivíparos. La cáscara se ha reducido, desarrollándose una estructura a modo de saco embrionario donde el corion se ha fusionado con el alantoides, aunque el saco vitelino continúa siendo la principal fuente de nutrientes. Estos individuos se forman en un huevo, pero al nacer, son paridos por sus madres. Los individuos nacidos de un huevo, presentan un diente de la eclosión orientado hacia delante (saurios y serpientes) o una excrecencia córnea (tortugas y cocodrilos) que les ayuda a romper la cáscara, la cual puede ser de una consistencia tan diversa como muy dura y calcificada, flexible o apergaminada. Característica importante es la temperatura de incubación, que según el rango en el cual esté situada, va a orientar el sexo del individuo al nacimiento.