Falsa rinitis. Este proceso
aunque no es una rinitis, es fácil de confundir. Muchas tortugas producen
exceso de salivación (hipersialia), influido por ingerir demasiados
alimentos ricos en agua y este exceso de salivación es en parte eliminado
por las narinas, otras veces se observa cuando el animal se asusta y esconde la cabeza, emite un bufido y puede verse acompañado de emisión
de pequeñas burbujas. En estos casos, el estado del animal es completamente
normal, aunque debería vigilarse la frecuencia y exceso de salivación,
pues como todo exceso de fluidos, podría servir como caldo de cultivo
bacteriano si las condiciones sanitarias cambiasen.
Para diferenciar entre una rinitis verdadera y una hipersialia, hay veterinarios que recomiendan inyectar una pequeña dosis de atropina, fármaco que entre otras muchas propiedades, inhibe la secreción salivar. Si esto ocurre tras la inyección, veremos que estamos ante un simple caso de hipersalivación.
Este término se usa para describir el proceso
que cursa con descarga mucosa, continua y bilateral, que afecta a los diferentes
órganos que constituyen el tracto respiratorio inferior, superior y
parte del digestivo (cavidad bucal), evolucionando en muchos casos a la muerte
del animal. Es lo que los ingleses y americanos denominan RNS (running nose
syndrome) ó "síndrome de la nariz moqueante". El origen
de esta infección es un virus (Herpesvirus), causante del síndrome
rinitis-estomatitis, aunque también se han detectado bacterias como
Mycoplasmas acompañando este proceso o siendo la causa primaria. Por
lo que se sabe, el causante es el virus, que produce un estado de inmunodepresión
que favorece a su vez la contaminación bacteriana secundaria que agrava
el proceso.
Los síntomas que podemos ver en primera instancia son la descarga nasal,
con aspecto acuoso-gelatinoso, evolucionando a mucosidad espesa, blanco-amarillenta.
Se va acompañando y evoluciona con dificultad respiratoria (con la
boca abierta), ruidos como silbidos y chasqueo (estertores) y en casos más
avanzados afecta a la mucosa lingual y bucal, con inflamación de la
lengua, estomatitis, pequeñas hemorragias, supuración y necrosis
(muerte) de tejidos. Los órganos anexos como los ojos y párpados
se ven afectados así como el deterioro paulatino de la condición
corporal (pérdida de peso, deshidratación).
Afecta tanto a machos como a hembras y parece que más incidencia en
individuos adultos. En mayor grado tras períodos post-hibernación.
Muchos animales presentan mucosidad toda su vida y de forma recurrente tras
cada hibernación, pudiendo convivir con la enfermedad durante bastantes
años. El problema son los animales portadores, pues son asintomáticos
pero son capaces de ir excretando el virus y contagiando por contacto a todos
los demás. De ahí la importancia del aislamiento y de no reintroducir
animales de los que no se tenga total garantía de la ausencia del virus
en repoblaciones medioambientales (aspecto muy difícil por la complicación
de las técnicas diagnósticas, todavía en desarrollo).
El tratamiento va encaminado a luchar contra la contaminación bacteriana
secundaria y mejorar las condiciones ambientales; fluidoterapia, nutrición
adecuada (y forzada en muchos casos), vitaminas, mucolíticos, antibióticos
(en base a resultados del laboratorio),lavados de fosas nasales , desinfección
de cavidad bucal, desparasitación estimulantes de las defensas naturales
y de forma experimental se está probando con productos antivirales,
aunque con resultados inciertos.
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