Rinitis - Parte II

por:  Julio Iglesias
E-mail: julio_spain@hotmail.com
Web: http://www.iespana.es/tortuga/

  • Rinitis causada por excesiva salivación.

    Falsa rinitis. Este proceso aunque no es una rinitis, es fácil de confundir. Muchas tortugas producen exceso de salivación (hipersialia), influido por ingerir demasiados alimentos ricos en agua y este exceso de salivación es en parte eliminado por las narinas, otras veces se observa cuando el animal se asusta y esconde la cabeza, emite un bufido y puede verse acompañado de emisión de pequeñas burbujas. En estos casos, el estado del animal es completamente normal, aunque debería vigilarse la frecuencia y exceso de salivación, pues como todo exceso de fluidos, podría servir como caldo de cultivo bacteriano si las condiciones sanitarias cambiasen.

    Para diferenciar entre una rinitis verdadera y una hipersialia, hay veterinarios que recomiendan inyectar una pequeña dosis de atropina, fármaco que entre otras muchas propiedades, inhibe la secreción salivar. Si esto ocurre tras la inyección, veremos que estamos ante un simple caso de hipersalivación.


  • Rinitis crónica:

    Este término se usa para describir el proceso que cursa con descarga mucosa, continua y bilateral, que afecta a los diferentes órganos que constituyen el tracto respiratorio inferior, superior y parte del digestivo (cavidad bucal), evolucionando en muchos casos a la muerte del animal. Es lo que los ingleses y americanos denominan RNS (running nose syndrome) ó "síndrome de la nariz moqueante". El origen de esta infección es un virus (Herpesvirus), causante del síndrome rinitis-estomatitis, aunque también se han detectado bacterias como Mycoplasmas acompañando este proceso o siendo la causa primaria. Por lo que se sabe, el causante es el virus, que produce un estado de inmunodepresión que favorece a su vez la contaminación bacteriana secundaria que agrava el proceso.

    Los síntomas que podemos ver en primera instancia son la descarga nasal, con aspecto acuoso-gelatinoso, evolucionando a mucosidad espesa, blanco-amarillenta. Se va acompañando y evoluciona con dificultad respiratoria (con la boca abierta), ruidos como silbidos y chasqueo (estertores) y en casos más avanzados afecta a la mucosa lingual y bucal, con inflamación de la lengua, estomatitis, pequeñas hemorragias, supuración y necrosis (muerte) de tejidos. Los órganos anexos como los ojos y párpados se ven afectados así como el deterioro paulatino de la condición corporal (pérdida de peso, deshidratación).
    Afecta tanto a machos como a hembras y parece que más incidencia en individuos adultos. En mayor grado tras períodos post-hibernación. Muchos animales presentan mucosidad toda su vida y de forma recurrente tras cada hibernación, pudiendo convivir con la enfermedad durante bastantes años. El problema son los animales portadores, pues son asintomáticos pero son capaces de ir excretando el virus y contagiando por contacto a todos los demás. De ahí la importancia del aislamiento y de no reintroducir animales de los que no se tenga total garantía de la ausencia del virus en repoblaciones medioambientales (aspecto muy difícil por la complicación de las técnicas diagnósticas, todavía en desarrollo).
    El tratamiento va encaminado a luchar contra la contaminación bacteriana secundaria y mejorar las condiciones ambientales; fluidoterapia, nutrición adecuada (y forzada en muchos casos), vitaminas, mucolíticos, antibióticos (en base a resultados del laboratorio),lavados de fosas nasales , desinfección de cavidad bucal, desparasitación estimulantes de las defensas naturales y de forma experimental se está probando con productos antivirales, aunque con resultados inciertos.


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