Enfermedades en tortugas

Autor:  Chema  López Cerezuela 

Tortugas

De especial importancia, por su prevalencia, es la aparición de problemas en tortugas acuáticas hacinadas en acuaterrarios. Sólo por simple lógica, no es admisible el tener cientos de tortugas en recintos pequeños donde el contagio de enfermedades es normal y en donde no es posible mantener un nivel de higiene adecuado. También es posible ver agresiones territoriales en algunas especies que normalmente no viven juntas (Agryonemys horsfieldii, Geochelone sulcata…). También en tortugas se ven fallos de manejo muy graves por desconocimiento y/o falta de interés en las especies a la venta: tortugas semiacuáticas que se venden como “terrestres”, tortugas tropicales en terrarios desérticos…

  • Hipovitaminosis A: con la gradual eliminación en la dieta del Gammarus y el uso de dietas formuladas de calidad, la prevalencia de este problema en establecimientos ha disminuido bastante, aunque no lo suficiente. Aun se pueden ver tortugas con blefaritis, ojos cerrados, abcesos óticos e infección respiratoria secundaria.
  • Hipervitaminosis A: se empiezan a ver en algunos establecimientos mayoristas sin control veterinario, con dueños afectados con el “síndrome de internet”. Los animales se tratan injustificadamente con dosis altas de vitaminas “para evitar la hipovitaminosis A”. Aparecen dermatitis bacteriana y problemas de muda.
  • Enfermedad metabólica ósea (MBD): se ve con más frecuencia en tortugas acuáticas mantenidas en condiciones inadecuadas tanto de luz (no UVB) como de alimentación (ratio calcio:fósforo desequilibrado…). Se puede ver deformaciones del caparazón y caparazón blando. En muchos casos es posible la curación, aunque las deformaciones óseas permaneces durante años.
  • Prolapsos “por la cloaca”: pueden aparecer por la cloaca prolapsos de pene, vejiga, colon o cloaca. A veces es difícil saber cual es el órgano prolapsado. El prolapso de pene suele requerir amputación, mientras que los otros requieren cirugía a veces de pronóstico reservado. En tiendas de animales no suele ser rentable solucionar este problema y se opta por la eutanasia.
  • Enfermedades bacterianas: las tortugas son muy susceptibles a los problemas bacterianos. Suelen provocar problemas respiratorios (sobre todo neumonías) y septicemias, con especial incidencia en animales acuáticos. Es importante evitar el uso indiscriminado de antibióticos sin explicación justificada (“síndrome de la enrofloxacina”) y basar el tratamiento en radiografías, cultivos de pulmón (lavados pulmonares) y posteriores antibiogramas. Por motivos económicos, sólo es posible hacer las pruebas adecuadas en animales de cierto valor. Los animales “baratos” se tratan con al antibiótico “de siempre” con resultados a veces no adecuados.
  • Rinitis: afecta a tortugas terrestres, y es un síntoma causado por bacterias, mycoplasmas o virus (herpesvirus). De especial importancia aquí son los protocolos de aislamiento y cuarentena de los enfermos, así como de cualquier animal nuevo. El manejo de este problema es complejo y requiere de la ayuda de un veterinario con experiencia en reptiles.
  • Septicemia cutánea ulcerativa: causada por la bacteria Citrobacter freundii. Provoca septicemia y lesiones ulcerativas en la piel. Frecuente en acuáticas mantenidas en condiciones higiénicas suboptimas.
  • Parásitos: aunque los protozoos no son causa de muchas patologías, es importante saber que las tortugas acuáticas pueden ser portadoras de la ameba Entamoeba invadens. En las tortugas terrestres se pueden ver con frecuencia parásitos intestinales (sobre todo oxiúridos) y coccidios. Según la situación, no siempre se consideran patógenos. De todas formas, es recomendable despasitar de manera rutinaria a todas las tortugas, sobre todo si son de origen silvestre.
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