Cuando se decide adquirir una mascota, tenemos que tener clara la idea de que vamos asumir una gran responsabilidad. La vida y el bienestar de un animal van a depender absolutamente de nosotros. Son muchos los casos en que cuando optamos por introducir una mascota en nuestra casa, pensamos siempre en lo que esperamos del animal y lo que nos va a aportar
en el enriquecimiento de nuestra vida diaria. Eso está bien, pero tenemos que meditar previamente en si estamos preparados para alojarla y en que le podemos ofrecer nosotros a él, para que sea feliz a nuestro lado y no carezca de ninguno de los cuidados que necesita, Como la desidia o el consciente maltrato, un afecto mal entendido o un excesivo proteccionismo, son igual de lesivos para un animal que está a nuestro cargo. Si estas consideraciones debemos de tenerlas en cuenta a la hora de adquirir un perro, un gato, un conejo, etc., en el caso de un loro, se multiplican enormemente.
Mucho antes de conseguir un loro, hay que tener en cuenta varios aspectos:
(1). Qué especie es la más idónea para nuestro carácter, forma de vida y condiciones de
nuestra vivienda.
(2). Qué tipo de alimentación adecuada y atenciones especiales necesita.
(3). Qué modelo de jaula es la apropiada, así como cual es el lugar idóneo (para el loro) para
ubicar esa jaula en nuestra vivienda
(4). Qué tipo de documentación necesitan. Estas aves están protegidas y están sujetas al
reglamento C.I.T.E.S. (Convenio Internacional de tráfico de especies)
(5). Qué tipo de criadores o tiendas son fiables para adquirir nuestro loro.
(6). Conocer de antemano a que veterinario especializado en exóticos podemos acudir en
caso de necesitarlo.

Dentro de nuestra actividad profesional, como asesores especialistas en aves exóticas,
nos hemos encontrado con numerosos casos de personas que, dejándose llevar de un
primer impulso, se han acabado sintiendo frustradas porque el loro no ha respondido a las
expectativas que ellos imaginaban, (el loro es lo que es, no lo que nosotros queremos que
sea). También otras, que llevaron al animal a su casa llenas de ilusión y han tenido que pasar
un calvario de problemas y decepciones, porque el loro ya venía enfermo o porque no era todo
tan fácil como les “contaron” en la tienda de animales.
¿Qué nos anima a adquirir un loro? En muchas ocasiones cuando hemos podido contemplar
a una de estas aves en casa de un familiar, o amigo, o en televisión, nos han encantado
sus “gracias”, su capacidad de imitar los sonidos, la voz humana, su colorido y nos hemos
entusiasmado con la idea de ser propietarios de uno. Nos hemos aventurado a comprarlo
sin la menor asesoría y fiándonos siempre de los “consejos” del vendedor. Ahí, empiezan los problemas.
El primer chasco suele ser el precio. Los loros suelen ser caros (más ahora que son todos criados en cautividad). Los loros de porte mediano actualmente, suelen estar entre los 7oo y 1.000 € (loros grises, amazonas, eclectus, etc.). Es entonces cuando rebajamos las expectativas y pensamos en loros más asequibles de precio, pero con la garantía de que “hablen”. Muchos de los vendedores nos van a asegurar que cualquier loro o cotorra va a hablar a poco que insistamos en repetirles algunas palabras, aunque esto no sea del todo cierto.
La capacidad de imitación de los sonidos, de algunas especies de loros, es realmente increíble. Quizá esta facultad la tenga especialmente desarrollada el yaco o loro gris de cola roja. Pero hay otras muchas especies que en menor medida son buenos imitadores, aunque esto también suele depender de individuos en concreto. Pero hay también especies con un poder de imitación casi nulo.
(1). Que especie es la más idónea para nuestro carácter, forma de vida y condiciones de
nuestra vivienda.
Antes de adquirir un loro, debemos de tener en cuenta si nosotros y nuestro entorno estamos realmente preparados para recibirlo.
Muchas especies de loros, son notablemente ruidosos al amanecer y al atardecer y si nosotros no somos especialmente pacientes y conscientes de esa peculiaridad, estaremos expuestos a perder la paciencia o a aborrecer la mascota (he visto a muchas cotorras suramericanas y guacamayos ,ir de hogar en hogar porqué ninguno de sus propietarios soportaban sus gritos). En este caso recomiendo especies que sean menos ruidosas, que las hay.
Si somos especialmente precavidos o “miedosos”, no es aconsejable que metamos en casa grandes cacatúas o guacamayos, que por otro lado necesitarían grandes jaulas y bastante espacio para que lleven una vida de calidad.
Hay varias especies de loros de porte pequeño, poco ruidosos, que para alojarlos no necesitan grandes espacios, este aspecto siempre hay que tenerlo en cuenta si nuestra vivienda no es muy grande (no podemos darle calidad de vida a un guacamayo, si nuestra casa mide 60
metros cuadrados, de no ser a costa de sacrificar habitaciones enteras). Entre los loros de porte pequeño, son especialmente recomendables las ninfas, los you yous, los caiques, etc.
Otro dato a tener en cuenta son los niños. Hay loros que llevan muy mal que nuestros hijos pequeños griten, salten o den carreras alrededor de la jaula (sobre todo en el periodo de adaptación al nuevo hogar). Por ejemplo, los yacos tienden a estar sometidos a un continuo stress, si hay niños “especialmente activos” a su alrededor.
Por último también debemos de considerar de cuánto tiempo vamos a disponer para dedicarlo a nuestro loro. Es corriente, que una vez pasado el entusiasmo de la novedad de nuestra mascota, apenas nos acerquemos a él si no es para limpiarle o renovarle la comida. Estas aves
son eminente gregarias y necesitan interactuar con sus propietarios para un buen desarrollo de su emocionalidad. Por otro lado, al ir perdiendo el contacto con la gente, en ocasiones se vuelven esquivas y difíciles de manejar. He visto casos de gente que se compró el loro y que debido a su trabajo (casi todo el día fuera de casa) nunca se han relacionado con él. Este tipo de abandono, lo sufren especialmente animales tan inteligentes como nuestros loros.
(2). Qué tipo de alimentación adecuada y atenciones especiales necesita.
Hay que desterrar definitivamente la idea de que los loros solo comen pipas. Yo personalmente nunca entenderé como llegó a esa conclusión la primera persona que se le ocurrió semejante estupidez. En ningún hábitat natural de los loros existen, de forma natural, los girasoles. La pipa contiene unos altos porcentajes de grasa insaturada que son bastante perjudiciales para el metabolismo de los papagayos.
Es casi como si los humanos basáramos nuestra dieta en bocadillos de panceta y de morcilla. Esto no quiere decir que haya que desterrar absolutamente las pipas de la dieta del loro. La grasa de la pipa es beneficiosa en su justa medida. Hoy por hoy existen en el mercado mezclas de semillas muy equilibradas, con el preciso porcentaje de pipas de girasol.
Todos los loros han de comer diariamente variedades adecuadas de fruta y verdura, legumbres como aporte de proteína vegetal y en algunas especies es conveniente suministrarles maíz fresco (nunca de lata) y arroz integral hervido. Aparte de las mezclas equilibradas de semillas antes citadas.

Otra de las atenciones especiales que necesita nuestra mascota es un buen baño de agua, al menos un par de veces por semana. Para este menester podemos valernos de un pulverizador, procurando empaparle la pluma lo más posible. Nunca intentemos secar a nuestro loro, hay que dejar que se seque de forma natural, para que la pluma y la piel absorban la humedad que necesitan.
Los loros son aves especialmente inteligentes. Esto significa que necesita actividad y entretenimiento. No hay nada más triste que un papagayo aburrido y saturado de comida, sin nada mejor que hacer. Hay que ofrecerles la posibilidad de que ejerciten el pico, suministrándoles cosas que romper como madera o cartones no tintados.
Con un poco de habilidad, cuerdas y madera, nosotros mismos podemos fabricarles sus “juguetes” o colocándoles trozos de alimento ocultos para que ellos desarrollen su inventiva al intentar conseguirlos.

En las tiendas de mascotas, también encontraremos un variado surtido de juguetes diseñados especialmente para nuestros loros.
(3). Qué modelo de jaula es la apropiada, así como cual es el lugar idóneo (para el loro) para
ubicar esa jaula en nuestra vivienda.
Por favor, jamás se nos ocurra comprar las típicas jaulas redondas para loros. Son los peores alojamientos que se han podido diseñar. Las jaulas han de ser cuadradas o rectangulares, con barrotes soldados de forma horizontal al menos en dos de los paneles. Los soportes de comederos deben estar pensados para que a la hora de ponerles la comida, no invadamos el interior de la jaula.
Partiendo de la premisa de que ninguna jaula es grande, hemos de buscar el modelo que mejor se adapte a la especie de loro. La jaula debe de tener la suficiente amplitud para que el ave pueda extender sus alas sin que éstas rocen los paneles. Es conveniente que tengan la suficiente altura para que cuando el loro este en su percha de descanso, quede a la altura aproximada de nuestros ojos y no roce la cola con el fondo ni deba mantenerse agachado.
Nunca debemos de invadir de enseres el interior, ya que restaremos espacio al ave. Con una
percha de acceso a los comederos y otra más alta que le sirva de lugar de reposo, es más que
suficiente. Debemos además introducir algún juguete, que iremos renovando periódicamente,
pero siempre dejando espacio libre al loro.
La ubicación de la jaula siempre debe de ser al resguardo de alguna pared y jamás cerca de
una entrada por la que podamos aparecer inesperadamente ante el animal y sobresaltarle. Por
último, hay que evitar que la jaula este expuesta a las corrientes de aire.
(4). Qué tipo de documentación necesitan. Estas aves están protegidas y están sujetas al
reglamento C.I.T.E.S. (Convenio internacional de tráfico de especies)
Muchas especies de animales exóticos y desde luego todas las especies de loros, excepto ninfas, periquitos, cotorras de Kramer y agapornis roseicollis están protegidas por leyes internacionales que regulan su comercio y su tenencia, así pues, es IMPRESCINDIBLE que dispongan de autorizaciones para su venta. Las autoridades de cada país asignan a esas autorizaciones un número de registro o un documento llamado CITES que deberá indicarse desde ese momento en cada movimiento del animal, ya sea venta, regalo e incluso permisos para viajes. En España este permiso lo concede un organismo llamado SOIVRE que depende del Ministerio de Comercio.
Al adquirir cualquier especie de loro es obligatorio que nos entreguen una factura de compra que vincule al vendedor con todos sus datos (Nombre, apellidos y NIF), al comprador (nosotros) con todos los nuestros y al loro con sus datos individuales (anilla cerrada o microchip, nombre científico en latín y si dispone de número de registro del SOIVRE o de CITES).Este documento será original, con la firma y, en caso de proceder de tienda o criadero, con el sello en tinta. Ningún loro comprado es legal sin este requisito y perderlo o no tenerlo puede suponernos sanciones, confiscación del animal o ambas cosas.
Si el loro nos lo regala un particular, éste debe disponer de esos documentos que acreditan su legalidad, aunque a nosotros en ese caso, en lugar de la factura podrá hacernos un documento de cesión definitiva en el que figuren los mismos datos que en la factura excepto, claro está, la transacción económica.
El Convenio CITES establece diferentes grados de control, según la protección de la especie. Los loros que corresponden a especies con el máximo nivel de protección además deberán llevar un documento original de autorización individual para ese ejemplar en concreto o poder acreditar la exención de ese permiso.
Ningún otro documento hace legal un loro, ni las tarjetas de microchip, ni las cartillas sanitarias, ni documentos en que falten datos, ni documentos de intervenciones sanitarias
como chequeos o sexajes, etc.
Siempre que adquiramos un loro es necesario reclamar esos documentos con esos datos, incluso aunque compremos a particulares o aceptemos regalos de algún amigo o familiar, admitir otros arreglos contribuye al contrabando de especies amenazadas de extinción, nos hace cómplices de un delito y puede suponernos sanciones o problemas en cualquier momento (visita al veterinario, viaje, extravío del loro…)
Además de todo esto, que es uniforme para todo el territorio español, la mayoría de Comunidades Autónomas exigen ya que acompañen a la venta certificados veterinarios que justifiquen la buena salud del ejemplar que se vende.
(5). Qué tipo de criadores o tiendas son fiables para adquirir nuestro loro.
Como ya hemos dicho antes, cuando decidamos adquirir un loro, nunca debemos de dejarnos llevar de un “ataque de entusiasmo”; esta, debe de ser una decisión meditada. Tenemos que informarnos detalladamente de todo aquello que incumba a la especie de loro que queremos adquirir.
No solo en las tiendas de mascotas, podemos comprar un loro. Actualmente hay numerosos criaderos con los cuales podemos contactar directamente.
Previamente hemos de estar al tanto de la seriedad, profesionalidad y honestidad de todos aquellos que están dispuestos a vendernos un loro. La documentación del ave debe de estar absolutamente clara y siempre es conveniente exigir certificados veterinarios que demuestren que el animal está en perfecto estado de salud. Pensad siempre, que un loro sospechosamente barato, termina saliendo muy caro.
Por último, yo personalmente recomiendo, que se compren los loros ya totalmente emancipados (que ya sepan comer por si solos alimentos sólidos)
(6). Conocer de antemano a que veterinario especializado en exóticos podemos acudir en
caso de necesitarlo.
No cualquier veterinario esta cualificado y capacitado para atender a nuestro loro.
Actualmente existen profesionales que se han especializado en animales exóticos y que nos podrán ayudar en caso de tener un problema médico con nuestra mascota. Indagar por vuestra zona que profesional tiene clínica para que se haga cargo de un buen control de la salud de vuestra ave.
Conclusiones
Todos los miembros del orden de los papagayos o psitaciformes, son aves increíblemente inteligentes y sensibles. Su tenencia implica una gran responsabilidad, ya que sus cuidados y atenciones son más especiales que las que necesitan otro tipo de mascotas. Es muy importante que estemos perfectamente asesorados desde que nos planteamos la idea de tenerlos, hasta que llega a casa y convivimos con ellos. Compartir la vida con un loro sano física y emocionalmente, es una de las experiencias mas gratas que se puedan imaginar, pero también se puede convertir en la más frustrante si no estamos preparados para ello.
Las mascotas hay que gozarlas, no sufrirlas. Repito: informaos bien antes de tomar la decisión de adquirirlas.
Andrés Marín
Guarouba Consultores. http://guaroubaconsultores.es/
Tlfns.: 925 744 290 - 637 221 767
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