Grande y fuerte de cráneo bien desarrollado, cara y hocico fuertes
y orejas caídas en tirabuzón.
El conjunto cráneo cara visto superiormente ha de ser moderadamente
rectangular con disminución progresiva hacia la trufa, sin dar sensación
de hocico puntiagudo.
La relación entre la longitud del cráneo y la de la cara es
de 6 a 5.
Líneas cráneo faciales divergentes.
Cráneo.
Ancho fuerte y de perfil convexo, con surco central bien marcado, abovedado
y con cresta occipital poco marcada. Senos frontales acusados.
Depresión fronto-nasal:
Suave poco acentuada.
Cara:
Perfil recto o con ligerísimo acarneramiento hacia la trufa. Ancha
en todo su largo no ha de dar sensación de puntiaguda. Caño
nasal ancho.
Trufa:
Marrón oscura, húmeda, grande y ancha con ventanas bien abiertas.
Labios:
Caídos sin flacidez. El superior cubrirá bien al inferior.
El inferior forma comisura labial marcada. Las mucosas han de ser marrones.
Dientes:
Fuertes, blancos y sanos, mordida en tijera. Existen todos los premolares.
Ojos:
Medianos, almendrados, preferiblemente oscuros de color avellana, de mirada
noble y dulce dando en algunas ocasiones sensación de tristeza.
Párpados:
De piel medianamente gruesa, pigmentado al igual que las mucosas en marrón.
El párpado inferior deberá ser lo más pegado posible
al globo ocular.
Orejas:
Largas y caídas de forma triangular. En reposo; insertadas a nivel
de la línea de los ojos. Caen graciosamente en tirabuzón. Sin
ejercer tracción han de llegar a la comisura labial y no alcanzarán
la trufa.
Suaves y blandas al tacto de fino pelo y piel y red venosa marcada.
En atención de inserción más alta y colocación
frontal más plana.