De perfil ligeramente triangular, vista dorsalmente, es más ancha
en su parte superior que en la inferior.
Maciza, pero no pesada.
Lo suficientemente amplia para albergar una buena inteligencia.
Bien modelada y proporcionada al cuerpo, debe ser más bien grande,
pero nunca del tipo molosoide.
La línea supranasal es paralela a la línea craneal.
Ejes craneo-faciales levemente divergentes.
Longitud de la cara igual a la longitud del cráneo.
La longitud de la cabeza debe ser igual a la longitud del cuello.
Cráneo:
Perfil subconvexo.
La anchura de la cabeza, tomada entre los temporales, debe ser ligeramente
superior (aproximadamente en 1,2%) a la longitud existente entre la línea
supraorbitaria y la cresta occipital.
Puede apreciarse un ligero surco en el primer tercio de la línea media
frontal.
Cresta occipital marcada.
Depresión frontonasal:
Marcada, no brusca, en suave declive.
Cara:
Ancho más bien fuerte, no debe ser en punta, pero sí debe
acentuarse su altura y anchura a medida que se acerca a las órbitas.
En la variedad "Ca cabrer" es más puntiagudo.
El perfil dorsal es subconvexo.
El perfil de las ramas del maxilar inferior es recto.
Trufa:
Húmeda, fresca, negra, grande, con orificios nasales amplios, sin
partirse.
Despuntuará notablemente si tiene manchas de ladre o más claras.
Labios:
De color negro.
El superior no deja ver al inferior estando la boca cerrada, la comisura labial
es poco notoria y pasan desapercibidos por estar bien proporcionados a la
cabeza.
Dientes:
Muy blancos, bien desarrollados y bien colocados, cerrando en tijera, haciendo
los incisivos extremos superiores verdadera presa con los caninos inferiores.
Los molares, desarrollados.
Ojos:
De tamaño más bien pequeño, ligeramente almendrado,
no son prominentes ni tampoco hundidos en las órbitas, no muy separados
el uno del otro, centrados, ligeramente oblicuos, vivaces.
Color comprendido, ligeramente oblicuos, vivaces.
Color comprendido entre el de la miel del romero (algo claro) y el de miel
de algarroba (oscuros).
De expresión enigmática, con mirada inteligente y triste a la
vez, en la que se denota incluso desconfianza.
Párpados:
Finos, negros y oblicuos, bien pegados al ojo.
Orejas:
Quebradas, de reducidas dimensiones en relación a la cabeza, triangulares,
llegando su punta al lagrimal del ojo de su lado correspondiente, o sea aproximadamente
igual a la longitud de su cráneo; sin amputar, algo gruesas, de inserción
alta, separándose en su punta ligeramente del cráneo, con un
doblez longitudinal y otro transversal alrededor del primer tercio.
Posición de las orejas: normalmente dobladas y caídas, algo
separadas de la cara. Echadas hacia atrás, en estado de reposo; levantándolas
por el doblez transversal, separándolas de la cara más de lo
habitual, en estado de atención.