Se le emplea para la caza del conejo y se adapta perfectamente para este fin
a las múltiples variaciones del terreno, utilizando su prodigioso olfato
así como la vista y el oído.
Resisten altas temperaturas y llega a cazar desde el amanecer hasta el anochecer
incansablemente. Puede con su olfato o su oído detectar la presencia
de conejos en el interior de grietas, paredes de piedra, majanos, tubos volcánicos
y matorrales espinosos.
Su extraordinaria conservación se debe sin duda a sus dotes venatorias
las que le han hecho necesario a lo largo de los siglos.
Es un perro primordialmente de rastro y no debe ladrar o batir la pieza durante
el rastreo.
También se utiliza con la ayuda de un hurón, modalidad permitida
en las islas.
Suele también atrapar conejos a diente.
Se el conoce en las Islas Canarias, de donde es originario, con el nombre de
Podenco Canario.
Se encuentra en todas ellas en gran cantidad, especialmente en las mayores,
Gran Canaria y Tenerife.
El Podenco Canario es un perro de origen faraónico y fue llevado a las
Islas Canarias probablemente por los Fenicios, Griegos, Cartagineses o incluso
por los mismos Egipcios.
Es una de las razas más antiguas que existen, pudiéndose encontrar
vestigios grabados, estatuas, bajorrelieves, etc. en las tumbas de los faraones
y museos como el Louvre y British Museum.
Tiene esta raza una antigüedad de siete mil años.
Es un perro de talla media, ligeramente alargada, leptosomático, ligero y muy resistente.
Ligeramente más largo que alto. Pecho bien desarrollado, sin llegar al codo. Hocico ligeramente más largo que el cráneo.
Valiente, nervioso, inquieto e irradiando dinamismo. Noble, nunca agresivo. Abnegadamente adicto a su dueño. Soportan estoicamente las más rigurosas jornadas sin la menor fatiga.