Estos perros por su gran agilidad y rapidez han sido criados y fomentados en Andalucía para la caza de ratas y ratones tan proclives a desarrollarse en las bodegas o cuadras, donde es un espectáculo verlos cazar entre la paja. Igualmente son capaces de cazar el conejo y la liebre en compañía de nuestros galgos, llegando en muchos casos a “pegar” antes que ellos y a desalojar de las madrigueras a las alimañas de nuestros campos.
Se cree que es el resultado de cruces de pequeños terriers traídos
por las grandes compañías vinícolas inglesas e incluso
las mineras al Sur de España a finales del siglo XVIII y principios de
XIX, con los perros rateros que poseían los marinos y portuarios de la
Costa Sur española. Perros sin raza definida, pero con una predisposición
innata a cazar y dar muerte a ratas y ratones que abundaban en puertos comerciales,
bodegas, almacenes, caballerizas y tenerías.
Seleccionándose el color blanco casi uniforme, con algunas manchas negras
y fuego para ser vistos con facilidad en la oscuridad de los lugares mencionados.
A principios del siglo XX estaba más o menos definida la raza, y ésta
se refuerza todavía más al recibir otra aportación de sangre,
esta vez del Toy Terrier.
Es un perro de talla media, sublongilíneo de proporciones más
elongadas en las hembras que en los machos.
Su color blanco con manchas negras asienta sobre una piel fina y ajustada que
deja ver una complexión atlética, pero ligera, lo que le permite
expresar su inquietud y alegría con giros y saltos ágiles y coordinados.
Alzada cruz / diámetro longitudinal tendente al cuadrado, las hembras algo más elongadas y gráciles.
Longitud cabeza / longitud cráneo: 8/5
Alegre, inquieto, cariñoso, simpático, valiente y con genio.
Destacando sobre todo su funcionalidad en lo que respecta a tenacidad y disposición
en todo momento para la caza de roedores, pero que no por ello deja de ser un
fiel compañero, adaptable a todo tipo de clima, extremadamente limpio
y atento para con los niños, su segunda afición.