Durante los meses de primavera y verano , las orugas procesionarias comienzan a compartir los parques, las zonas de recreo y las áreas al aire libre con nuestros perros y entonces suelen comenzar los problemas entre ellos.
Las procesionarias son orugas de color amarillo y pardo que se desplazan en largas filas y forman verdaderos "nidos" con aspecto algodonoso y color blanco en los pinos y abetos. Su color, forma, tamaño poco amenazador y el modo de moverse atraen la atención de muchos perros que no pueden resistir la tentación de morder, lamer o incluso comer alguna de estas orugas.
Las procesionarias son extremadamente tóxicas para los perros y ni siquiera es necesario que las ingieran, sólo el hecho el hecho de lamerlas desencadena una reacción dramática en la lengua, los labios y las encías del atrevido can que se acerca a ellas demasiado.
Debemos impedir que los perros tengan acceso a las procesionarias y si en algún momento nuestro perro sufre los efectos del veneno de estas orugas, hay que lavar la boca y los labios con agua abundante y acudir con la mayor urgencia a la clínica veterinaria más cercana. Los efectos del veneno serán siempre peores de lo que puedan parecernos al principio y este episodio desafortunado puede tener consecuencias muy graves para nuestra mascota.
Informacion importante
Muchos perros pueden incluso perder un trozo de lengua por el efecto del veneno de las procesionarias y necesitarán cuidados médicos muy especiales durante varios días.
Una atención veterinaria rápida, completa y adecuada consigue que prácticamente todos los pacientes se recuperen por completo pero las medidas de tratamiento deben establecerse con la mayor rapidez posible, cualquier retraso provoca complicaciones mayores.
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